2009

Queridísimos amigos:

Está por terminar el 2008 y viene un año nuevo con todas las ilusiones, proyectos, deseos y propósitos que, aunque a la mera hora guardemos en un cajón, el día de hoy inspiran el choque de nuestros vasos o copas y el que nos digamos todos salud con sonrisas cargadas de esperanza.

Yo tengo mucho que agradecerles a todos los que cada día vienen a dejarme un pedacito de su tiempo en este Blog. Todo mi cariño y agradecimiento a aquellos que se han vuelto de casa, impresindibles y que con sus comentarios y cariño dan vida a este lugar, muchos besos también para los que cada miércoles me acompañan en el chat para cotorrear un rato (que hoy se suspende por fiesta de año nuevo) y mi corazón también para quienes vienen y apenas escriben o sólo pasan sin dejar escrito algo, pues también dan vida a este juego.

Sé que debo responder más, pero siempre el tiempo me gana y termina por aplastar mis decisiones, de cualquier modo estoy al pendiente de lo que me dicen y me llena de alegría.

No los aburro más con cursilerías, nomás les digo muchas gracias y

¡FELÍZ 2009!

Querida Fernanda


ANTES QUE OTRA COSA, LES AVISO QUE YA ESTOY DE REGRESO EN EL DISTRITO FEDERAL. DESPUÉS DE LAS FIESTAS DECEMBRINAS EN CANCÚN AHORA ANDO HACIENDO TRAVESURAS DE NUEVO EN LA QUERIDA CAPITAL CHILANGA. ESO SÍ, COMO SOY EMPRENDEDORA, ESTOY CHAMBEANDO, ASÍ QUE ESPERO SUS LLAMADAS PARA CONSENTIR AL QUE SE ANIME:

.

044 55 4192 5669

¡LLAME YA!

.


AHORA SÍ, CUENTO: Cual iba a ser mi sorpresa, cuando el 25 en la mañana paso frente a mi arbolito y me encuentro en un sobre laminado, con broquel dorado, timbre postal del Polo Norte y mi nombre rotulado con tinta roja, justo en el lugar en que la noche anterior había yo dejado a Sancho Clos la sentida carta que publiqué el martes pasado. El caso es que, nerviosa y todo, abrí el sobre y leí la carta que decía lo siguiente:

Querida Fernanda,

Recibí tu amable cartita y después de leerla con atención llegué a la conclusión de que sencillamente no tienes madre. Yo sé que es mucho pedir, pero debería darte vergüenza ser tan cabroncita. Recuerdo que desde que eras una chamaca latosa comenzaste a escribirme cartitas jurando que habías sido más buena que la madre Teresa, aunque eras tan jija de la tiznada que eso no te lo creía ni la zopenca de tu abuela, a quien a cada rato le hacías creer que era el alzhéimer el que hacía que no recordara dónde dejaba la lana que le bajabas del monedero. O ¿A poco crees que de verdad tenía que espiarte para saber las jaladas de las que eras capaz? Sólo tú te atreverías a vestir a una mona de trapo con tu ropa, pegar un grito y lanzarla de un tercer piso para casi matar de un susto tu tía cardiaca. Nomás tú te escondías en los puentes peatonales para aventar botellas a los coches, sólo tú pintaste con chapopote la camioneta nueva de tu mamá y nadie te ayudó a pegar con kola-loca al escritorio el mouse de la computadora de tu papá. Para saber lo que hacías no tenía que espiarte, sino leer la nota roja. La neta, escuincla malagradecida, es que si de verdad te hubiera regalado por cómo te portabas, lo único que habría podido obsequiarte era una orden de aprensión ¡Buena falta te hizo una temporadita en el tutelar!

Ah no, pero ahí voy yo de acomedido a traerle a la niñita malcriada regalitos inmerecidos para que no se agüitara la cabroncita, pero ¿iba ella a agradecer? ¡Claro que no! Si la nena lo que quería era una pistola, un balón de americano, una patineta. Pero nel ¿A poco crees que te dejaba juguetitos de niña nomás por cabrón? Si no te has dado cuenta, cosa que dudo porque bien que le has sacado provecho ¡Eres niña!

¿No entiendes que te di muñecas para que dejaras la actitud de chamaquito desmadroso que tenías? Ya sabía yo que si algún día vivirías de lo que llevas bajo de la falda, era indispensable que no parecieras delantero del Necaxa. ¿Neta piensas que no sé que las Barbies que te llevaba, además de hacerles su alcancía en salva sea la parte, las usabas para jugar con ellas a las pruebas nucleares forrándolas de cuetes y haciéndolas volar a la talibán y como judas en Semana Santa?

Te conozco grandísima granuja. No sabes de cuántos accidentes te salvé haciéndome el sordo con esa pinche patineta ni las partidas de hocico que te ahorre sin el balón de americano. Eras como un cabroncito. Tanto te portabas como niño que temía que de no ser por las muñecas que te llevaba, tal vez un día habrías amanecido con tanates y entonces sí ¿de qué vivirías ahora? De cualquier forma nunca se te da gusto.

Bien que te haces la buena gente, y te haces pasar por víctima de mi mala voluntad, como si no supiera yo que el vaso de leche que me dejabas cada noche buena tenían suficiente laxante como para no dejarme llegar ni a la casa del vecino, o que tus galletitas estaban más rancias que tu conciencia.

Claro que recuerdo lo que me pediste hace un año ¿Cómo iba a olvidarlo? Si nunca había visto a una canija que como tú nomás pensara con las pompis. Querías que te mandara, de ser posible cada semana, un cliente bien dotado, diestro en los brincos y curtido en el amor, que tuviera a bien ponerte la sangre en las mejillas con sus amores y además pagara por ello ¡Habrase visto! O sea: Por si no te has dado cuenta, yo soy juguetero, no padrote.

Ah pero no conforme con esa jalada, ahora vienes y me pides que te traiga un cabrón, “…con la cara de Brad Pitt, el cuerpo de William Levy, la voz de Juan Ferrara y las nachas de Latin Lover”. Un cocinero, masajista y cirujano plástico que sea discreto, generoso, detallista, previsor, gentil, caballeroso, muy bien armado y hasta fiel, en pocas palabras un hombre perfecto. No alucines querida amiga, habría sido más fácil que me pidieras la paz mundial o que ora sí gane el América ¡Jo, jo, jo!

Si bien te va y no das más lata, este año puedes esperar que te regale una cartera de piel de burro (para que cuando la frotes se haga portafolios) y si me agarras de buenas, una playera que diga: “Ya tengo 25 añotes y aun creo en Santa Clos”.


Atentamente,

Santa

Querido Santa




Querido Santa:

Sí, soy Fernanda. La misma morrita que desde que aprendió a escribir se ha ido con la finta de mandarte en estas fechas una carta hipocritona con la tonta esperanza de conmover tu corazón y convencerte de dejar en mi arbolito algo más divertido que una pijama, muñequitas mariconas y demás cursilerías que eran todo, excepto lo que te pedía. Dicen quienes te conocen que de algún siniestro modo siempre estás enterado de todo lo que hacemos durante el año y aunque siempre pensé que amenazar con darnos pura reata a quienes no nos portáramos bien era la peor forma de ser díscolo, también he de reconocer que de todos modos nunca dejé que eso me quitara el sueño. Es a ti a quien debería darle vergüenza ser un gordo pervertido voyerista que se pasa espiando chiquillos para ver cómo “se portan”.

La cosa es que, si sabes que éste, como todos los años, he sido igual de canija, no tiene caso que trate de engañarte. Hace mucho comprendí que el hecho de que te escribiera jurando que había sido buena y que seguiría siéndolo no hacía que me compraras la mentira. Supongo que como eres igual de cábula que yo, no te tragas cualquier cuento por más que te le pongan caramelo o te lo ensaliven.

Además ¿Para qué mentir? Igual nunca trajiste lo que pedía. No entiendo cómo se te metió la idea de que yo era una chamaquita ñoña a la que le gustaría jugar con muñequitas sólo porque de tanates era lo único que me dejabas ¿A poco crees que nomás porque tú de malora en vez de la bici que quería me traías una muñeca, iba yo a preferir jugar con ella en vez de echar relajo en la calle? ¿De veras nunca viste que a mí el gusto por las Barbies se me acababa justo después de bajarles los chones y hacerles con un cuchillo una incisión decorativa pa’ dejarlas más realistas?

Así que si de todos modos no ibas a traer lo que te encargaba, no valía la pena privarme de hacer travesuras para ver si un cabrón con traje de bombero de peluche, gorro de papá pitufo y barbas de nalga de borrego, se animaba a regalarme otro clon de bebé plastificado que come, caga y hace pucheritos fabricado por un grupo de enanitos esclavizados, que trabajan en el lugar más pinche frío del planeta y no tienen derecho a sindicato, seguro social ni descanso los domingos (O sea, mejor yo sentía gacho ser cómplice del patrón más insensible y negrero del Polo Norte).

Habrás de recordar que el año pasado también me animé a escribirte una carta en la que prometí que si me hacías el favor de mandarme lo que te pedía, no sólo olvidaría los muchos años de malos regalos y deudas pendientes, sino que te liberaría para siempre y sin pretextos de la molesta correspondencia que el servicio postal me ayuda a hacerte llegar hasta tu casa cada diciembre. No te pedí demasiado, no eran riquezas ni privilegios, solamente te solicité que me consiguieras, ahí de vez en cuando, a un buen samaritano suficientemente bien dotado y dispuesto a hacer, sin muchos trámites ni protocolos, las delicias de mi cama. Ah, pero sarcástico tú que, seguramente, al ver que lo que te pedía era un buen camote, puro camote me trajiste.

A pesar de todo te perdono. No soy como tú ni sé guardar rencores, pues no has hecho más que confirmarme que nada puedo esperar de un tinaco colorado que como castigo a mis múltiples fechorías decidió darme cada año un palmo de narices y poner en mi mal zurcido calcetín puras cosas que no deseaba.

Este año volveré a pedirte, sólo para demostrar que eres un pillo y que, haga lo que haga, no has de dejar en mi arbolito más cosas que las que logren divertirte con mis decepciones, así que, querido Santa, por este medio y respetuosamente te pido que esta navidad me traigas un muñeco tamaño natural y bien proporcionado, con la cara de Brad Pitt, el cuerpo de William Levy, la voz de Juan Ferrara y las nachas de Latin Boiler. Que sólo hable si se le ordena, que sepa cocinar, le guste sobar los pies, le emocione ir de compras, haga bien un manicure, adivine lo que quiero y sepa vulcanizar mis carnes, quitando donde sobre y poniendo donde falte. Uno que cada 28 días sepa consentirme más, pero sobre todo Santa querido, te pido que como a Pinocho, cada que mienta algo le crezca (y que no sea la nariz) para que esta remitente se divierta, gritándole Miénteme Pinocho ¡miénteme!

Hasta el año que entra
Fernanda, siempre

P.D. Ay si ves a los talibanes Malhechor, Gastar y Basaltar, diles que esta carta va con copia para ellos, pero que la multipliquen por tres.

Escort por un día

Resulta difícil sin duda escribir tan seguido como quisiera encerrada en este infierno de playa, mar, sol, chicos guapos y desmadre. La semana pasada publiqué en Metro una historia que me llegó a mi correo electrónico. Claro, le di mi estilo de escritura y le pedí a quien me la mandó permiso para publicarla, pero el caso es que la historia que recibí es tal y como la publiqué. ¿Ustedes qué creen? ¿Será para muchas mujeres una fantasía trabajar en lo que yo, al menos una vez, al menos por curiosidad...? No sé ¿Usted qué opina?

Esto fue lo publicado hace una semana:


Querida Fer -me escribió una lectora- no te voy a decir mi nombre, pero sí que tengo 27 años, soy abogada y me gusta tu columna. Voy a contarte algo que me pasó y no me atrevía a compartir. Mi novio es un buen tipo, tiene 33 años, es trabajador, me trata bien y tenemos planes de boda. Lo conocí hace 7 años.

Sé que estoy guapa y le gusto a los hombres; cuido mi figura, me visto sexi, sé maquillarme bien y esas cosas, obvio que a los 20 tenía muchos galanes, pero cuando conocí al que hoy es mi novio me clavé con él. Era joven, inteligente y sabía ganarse la vida. No era el tipo más guapo, pero tenía estilo.

Al principio éramos una pareja genial. Andábamos juntos por todos lados, teníamos los mismos gustos, compartíamos amigos y era maravilloso en la cama, sin embargo, las cosas fueron cambiando. Poco a poco dejó de ser detallista, se volvió frío, olvidaba besarme y pasaban semanas sin que me hiciera el amor. No dudo de su cariño, pero esa falta de atención comenzó a causarnos problemas. La rutina le iba ganando al deseo y al romance. De esas veces que saberse amada no parece suficiente.

Una noche, íbamos por Tlalpan rumbo a una fiesta, cuando a la altura de metro Nativitas, tuvimos uno de esos pleitos en los que nos gritamos todo. Yo estaba encabronadísima (aunque la neta no recuerdo ni porqué) así que cuando el tráfico lo obligó a detener la marcha, yo me bajé del coche, azoté la puerta y crucé corriendo por un puente peatonal al otro lado de la avenida.

Iba muy enojada. Su falta de pasión me hacía sentir una mujer menos deseable. Tenerlo siempre cerca no me dejaba saber si ya no se me acercaban otros hombres porque me veían siempre con salero o porque ya no les parecía guapa. Justo iba pensando en lo mucho que me gustaría que un cabrón me chuleara, cuando providencialmente un automovilista se detuvo a mi lado y me preguntó ¡Cuánto cobraba!

Era un cincuentón, delgado, canoso, rostro amable y mirada expresiva. Hasta antes de eso, en una situación así hubiera pensado que mentaría madres, pero para mi sorpresa me sentí halagada. En vez de decirle que no directamente, inventé una cifra que supuse descomunal. Así, pensé, el tipo se iría y yo tendría algo chistoso que contar y algo más qué reclamarle al cabrón de mi novio. Se me ocurrió decirle que le cobraba tres mil pesos. Literalmente sentí que me zurraba cuando me dijo que estaba bien y me pidió que me subiera a su coche.

Pensé en salir corriendo. Estaba pasando un taxi que podía tomar y olvidarme el asnunto, sin embargo, no sé de dónde un agarré un valor loco y así nomás, me trepé al coche del tipo. Moría de miedo de que el cabrón fuera a asesinarme. Cuando notó mi horror, le dije -sin mentir- que estaba nerviosa porque sería mi primera vez, que nunca había hecho “eso”. Él sonrió y juró que sería bueno con tal serenidad que me inspiró confianza. Casi me desmayo de nervios cuando, ya en un motel, comenzó a besar mi cuello quitándome el vestido. Me pagó desde que entramos y eso me excitó casi tanto como cuando me senté en la orilla de la cama y puso su erección en mis labios. No sé, simplemente me encantó sentirme putísima y chupársela así, con la mayor intensidad que había puesto nunca a la tarea de mamársela a alguien.

No traíamos condones, pero él los pidió a la recepción. Mientras llegaban nos entretuvimos en un gozoso 69, después me puso de rodillas sobre la cama, con mis pies en una orilla y con su mano me empujó por la espalda hasta que mi frente tocó el colchón, mis nalgas y mi vulva quedaron completamente expuestas y a su disposición. Para ese momento de mi cola ya brotaba un manantial. Entonces me penetró de un solo golpe y de una manera tan firme y grata que no me quedó menos que gritar de placer. No fue sexo delicado ni condescendiente. En todo momento aquel tipo me trató como lo que para él yo era. Lo peor (o lo mejor) era que yo lo estaba disfrutando horrores. Hacía mucho que no me sentía tan cómoda y tan mujer en la cama.

Ya en confianza y a punto de salir, me atreví a confesarle a aquel hombre que yo no era ninguna puta, sino una abogada que caminaba por el lugar equivocado en el momento correcto. Él, sonriendo, me contestó que lo sabía. Al día siguiente me habló mi novio y nos reconciliamos. Nunca le conté a él ni a nadie sobre aquella aventura, pero todavía hoy cuando pasamos por Tlalpan a la altura de Nativitas me viene una calentura al cuerpo y siento unas tremendas ganas de hacer locuras.

Besitos
Fernanda, siempre

¿Ya están haciendo carta a Santaclós?

No dejen de encargarle este juguetito de alta tecnología... Creo que a este paso, me va a terminar por quitar la chamba.



Aunque siempre habrán los que prefieran los métodos tradicionales y prefieran decir ¡Vengan esos cinco!

La importancia de la "R"

En una tranquila ciudad vivía un reconocido torero llamado El Curro. Cerca del Curro se mudó un jovial chino, quien no sabía pronunciar bien la erre. Una mañana se encuentran los dos y el chino dice:

-Buen día señol Culo.

Por supuesto que al Curro no le hacía gracia, pero lo dejo pasar. Durante la siguiente semana había el mismo saludo.

El Curro no pudo aguantar mas y se compro dos perros alemanes y los entreno para atacar al chino. Cuando el chino se acerco para saludarlo, el Curro le echo los perros... Con suma rapidez, el asiático saco dos cuchillos de los pantalones, y se paró rígido, listo para enfrentar los perros.

El Curro al darse cuenta de que el chino va a cortar a los perros, y les pega un chiflido y los perros entran a la casa. Esto se repite varias veces, hasta que el chino decide poner una denuncia en la comisaría.

Cuando el comisario le pregunta cuál es su problema, el chino dice:

-mile señol comisalio, mi denuncia es polque los pelos del Culo no me dejan caminal.

El comisario se quedo perplejo, pero le siguió la corriente y dijo

-bueno amigo, pues córteselos.

El chino respondió:

-eso es lo que quielo hacel, pelo cada vez que los voy a coltal, el Culo chifla y los pelos se van pala dentlo.
Ya ven... de esos chistes que se reciben por correo. Me moría de risa.
Besos

El paraíso

Es difícil mantenerse conectada desde una ilusión de mar y arena tan bien dispuesta como Cancún.

Digo ilusión porque eso es Cancún, algo así como un espejismo. De esas visiones que sin ser del todo reales, dicen que se aparecen en los páramos. A primera vista, Cancún es el paraíso. Al menos es aquello que del paraíso nos gusta imaginar. Prosperidad, clima, paisajes, gente bonita en ropa bonita y reveladora que comen bien, beben bien, descansan bien, fornican bien y no hacen más que disfrutar los regalos de los sentidos. Sin embargo, cuando los días se tornan semanas, una comienza buscar la hoja de parra y preguntarse si tanta placidez es viable o si éste es el abismo ya no en piel de reptil, sino vestido con la forma seductora de una tarjeta de crédito.

¿Vale la pena?
¡Claro! ¡Vénganse para Cancún!

Atentamente
Miss Manzanita Snake

Estoy en CANCÚN

Queidos amigos, por fin. El sábado me vine pa' Cancún. Ya estoy acá y estaré chambeando por si hay acá algún playerito o vacacionista que guste darse el gusto, je je je, pos acá toy...

Besitos.
MI TELÉFONO EN CANCÚN ES: 044 99 8192 8117

Hoy amanecí nostálgica y...

Hoy amanecí nostálgica. De esos días en que dan ganas de quedarse debajo de las cobijas hasta que ya me duelan los riñones de tanto estar acostada. Me he dado cuenta de que, al menos para mí, la cama es el lugar en el que disfruto tres de los más ricos placeres: hacer el amor, soñar y tirar la hueva, la cosa es que siempre hay algo que termina por obligarme a salir de las cobijas, pisar el suelo frío, y comenzar el día. Hoy me levanté víctima del incontenible impulso de hacer pipí.

Caminé de regreso a la cama vi mi computadora abierta sobre la mesa y decidí jalarla para ponerme a ver qué onda acá con el blog, siempre me alegra leer las cosas que me ponen y todo lo que me dicen, realmente me he acostumbrado mucho a disfrutar de este espacio como un confesionario chido. Aunque a veces no sé ni que poner (se nota).

El caso es que hoy tengo muchas ganas de hacer el amor, no por trabajo sino por el puro gusto de hacerlo. Tengo ganas de que alguien entre a mi cuarto, se meta aquí conmigo, me calle a besos y cierre la computadora. Que bese mis senos, que me levante, que me haga suya, sin que yo meta las manos ni me mueva. Dejarlo hacer lo que quiera con mi cuerpo sin meter ni las manitas. Dejarlo besarme, acariciarme, penetrarme... Hoy amanecí nostálgica y con muchas ganas de hacer el amor.

Fragmento

Todo comenzó, incluso esta afición mía por contar historias cualquiera, en casa de mi abuela. Ella tenía un talento nato para tenernos a todos alrededor oyéndola contar las más increíbles historias, de las cuales, las que mejor le salían eran las de espantos, Desde luego, siempre aseguró que se trataba de anécdotas, todas reales.
.
La verdad no le creía del todo, yo pensaba que era una treta para ponerle más emoción a lo que contaba, hasta el día en que vi -con mis propios ojos- como ella, siempre tan fuerte, palideció y su piel se encrespó con el silbido de una flauta de Pan con la que un hombre en bicicleta soplaba la melodía que anuncia su paso en busca de navajas embotadas. Era un simple afilador, pero por la reacción de mi abuela parecía que era el sonido de la trompeta del Apocalipsis.
.
Entonces me contó -cómo sólo ella sabía hacerlo- de una tarde en que estaba con su madre (mi bisabuela) y una tía a la que quería mucho. Estaban en la sala viendo pasar la vida cuando escucharon a lo lejos el llamado tímido que anunciaba calles atrás que venía aquel hombre con su flauta y su rueda de afilar y, como era costumbre, corrieron a buscar cuchillos en la cocina y tijeras en el costurero. Me contó mi abuela que su tía salió corriendo empuñando el enorme cuchillo con que destazaban a los pollos, cuando un mal paso la hizo irse de bruces y caer justo sobre la filosa navaja que llevaba en las manos. Dice mi abuela que por mucho tiempo no pudo quitarse de la cabeza la imagen de ese cráneo atravesado por una hoja plateada con un hilo, casi humeante, de sangre colorada. Me contó también entonces y con los ojos perdidos en ningún lado, que desde esa tarde cada que escuchaba una flauta anunciando la llegada de un afilador, la tía se aparecía. Poco después pude corroborar que, al menos la historia de una tía de otro tiempo que había muerto en esas condiciones, era completamente cierta.
.
De cualquier modo y a pesar de la franqueza de sus palabras, sus reacciones y las verdades comprobadas, yo habría creído que ésta podía ser también una de las historias que adereza con detalles falsos y asombrosos para hacerlas más emocionantes, a no ser porque todo eso me lo contó mi abuelita frente a frente, casi dos años después de que la habíamos enterrado.
.
(Fragmento de la columna publicada
en Metro el pasado 6 de novirmbre)

Me llegó por correo...

En un avión...

-¿Cuál es el problema señora- Pregunta la azafata.

- ¿Es que no lo ve? - Responde la dama - Me colocaron junto a un indígena. No soporto estar lado de uno de estos seres repugnantes. ¿no tiene otro asiento?

-Por favor, cálmese- dice la azafata -Casi todos los asientos están ocupados. Voy a ver si hay un lugar disponible.-

La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde:

- Señora, como yo pensaba, no hay ya ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles aquí, no obstante, tenemos aún un lugar en primera clase. Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, vistas las circunstancias, el comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante.

Antes de que la dama pueda hacer el menor comentario, la azafata dirigiéndose al indígena, le dice:

- Si el Señor lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera.

Quien discrimina insulta a quien es discrimidado, pero sin duda quien hace el ridículo y se insulta más a sí mismo es quien lo hace...

Anabel Ochoa


A veces, a media noche, manejando por la ciudad una voz grave pero indudablemente femenina con un inconfundible acento español pero una jerga encantadoramente mexicanizada comenzaba a decir y decir toda clase de consejos y recomendaciones serias pero no menos divertidas de las diferentes formas de disfrutar sin prejuicios ni vergüenzas del regalo de nuestra sexualidad.

Era Anabel Ochoa y su entrañable programa de radio. No sé decir si me divirtió o me enseñó, al menos no sé qué fue lo que logró en mayor medida. Muchas de sus palabras las seguí al pie de la letra en el descubrimiento de mi cuerpo y en el ejercicio de mi oficio.

Nunca hablé a su programa ni le escribí nada, sin embargo siempre agradecí que me hablara tan directamente, tan a mí. Hoy, quienes despertamos fue con la noticia de que ella no. De que seguramente ya anda naciendo en otro mundo, conociendo y tratando de entender para enseñar, los más hermosos y sublimes regalos de la condición humana.

Qué en Paz descanse

¡NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL!


No hay términos medios ni manera de justificarlo. La inocencia es el más valioso patrimonio de la infancia, a quien se le arrebata, se le quita también la posibilidad de crecer en un mundo en el que pueda creer y para el que pueda hacer algo positivo.
.
Nuestros cuerpos nos dan la posibilidad de disfrutarlos, de usarlos para encontrarnos en nuestras sensaciones, gustos y pasiones. Todo se vale, siempre y cuando no lastimemos a nadie y no hay peor manera de herir, ninguna más imperdonable, que cuando a quien se lastima no puede o no sabe defenderse. Quién prostituye, tiene relaciones, las registra o abusa de un menor de edad en cualquier forma, no merece ningún perdón, pero también quién la ve o la busca pensando que no hace mal con sólo mirar, es quien le da razón a su existencia y sobre su conciencia deben estar esas vidas robadas, rotas. Tan deplorable una cosa, como la otra.
.
DEFINITIVAMENTE: ¡NO AL ABUSO INFANTIL!

Jingle Bells

¡Caramba! Ya se respira el ambiente navideño... Por dónde quiera que voy está repleto de santacloses, esferas y demás parafernalia. Lo que siempre me causa risa es porqué esa manía de, además, adornar los escaparates con nieve si acá no vemos nieves más que en el Popo y en los barquillos. Creo que ver en un aparador de una tienda de Cancún a un regordete muñeco de nieve a un lado de un forndoso arbolote, no es otra cosa que una confesión involuntaria de que la navidad está completamente agringada. Obvio que con esto no digo nada que no haya sido ya dicho mil veces, pero... ¿no será hora de poner una que otra piñata de estrella, ponche, letanías peregrinos, luces de Bengala y demás cosas que nos pertenecen antes de que un extranjero gordiflón de pijama colorada nos haga de plano olvodarnos de ellas...
En fin, en cualquier caso... ya hay que irse preparando para las fiestas. ¿No?

La casa de las Lomas

El martes y hoy estuve contando en el periódico sobre mi paso por otro de los rubros de este muy amplio negocio del sexo. En principio, sólo trabajé en una casa de las Lomas, una residencia enorme y bien equipada. La cerraron hace algunos años y metieron al bote a la ñora. No sé si ya haya salido.

El caso es que recordaba que en esa casa aprendí muchas de las artes y trucos de mi oficio. Ya antes había cobrado por tener relaciones con varios clientes, cuando trabajaba en el table; pero ya cuando desde el principio sabes que a lo que vas es a coger la cosa es distinta. En el table a veces se daba, le calentaba la testosterona a un clientecillo, lo sonreía coqueto, lo miraba cachondo o le alocaba los testículos con una que otra caricia dizque accidental y, en muchos casos, aflojaba la marmaja y nos escapábamos al cinco letras. En la casa de las Lomas la cosa es distinta, una sabe a lo que va. No hay que convencer al cliente ni él a ti. Tiene sus ventajas y sus desventajas, claro, pero el caso es que allí simplemente vas a coger y pasártela rico.

Me acuerdo mucho de un señor. Ya estaba grande, supongo que más de sesenta. Cabello blanco, güero tipo colorado, buena panza, manos grandes y pito chico. Se notaba que cagaba lana. Cuando llegué me dio un beso en la mejilla, acarició mi cabello y rostro por un rato, luego se sacó el pito, le puso un condón y me lo acercó a los labios. Se la chupé por un buen rato, luego se vino copiosamente. Se quitó el condón, me dio otro beso en la mejilla y se fue… ¡Sin decirme una sola palabra! Para mí no había diferencia… Yo estaba pagada.

Ah, que andanzas por esos tiempos… allí aprendí las artes del oficio que luego aplicaría de manera independiente.
Cuéntenme sus experiencias en casas de citas, yo he trabajado en dos. La de las Lomas, que era por catálogo, todo muy pipirisnáis y una en la Condesa que era más chafona, del tipo pasarela, donde te sientas a cotorrear con el cliente antes de tirártelo (y no por la ventana). Nunca he trabajado en una casa de masajes (la neta, la neta me da mucha flojera sobar), pero con ciertos clientes creo que me habría sentido como los panaderos de la telenovela amasando la masa pa' las teleras y cantando "...vale maaaaás un buen amor, que mil costaleees de oroooo..."

En fin, como decía Canino Canun ¿Asté quiopina?

Besos
Besos

NUEVO NUEVO TELÉFONO 5541925669

¡SI! VOLVÍ A QUEDARME SIN TELÉFONO... AHORA ME LO VOLARON, LE SALIERON PATITAS O UNAS UÑAS LO AGARRARON... EL CASO ES QUE... ME QUEDÉ SIN TELÉFONO OTRA VEZ. PERO YA TENGO UNO NUEVO.
5541925669
¡Llame YA!

La Alberca

BUENO... NO SUBO CON REGULARIDAD LO QUE PUBLICO EN EL PERIÓDICO PORQUE ES PARTE DEL TRATO CON EL PERIÓDICO, PERO DE VEZ EN CUANDO -COMO HOY- ME PUEDO DAR EL LUJO DE HACER SUBIR ACÁ UNA QUE OTRA. ASÍ QUE, AGRADECIENDO TODOS SUS COMENTARIOS Y PARA QUIENES QUERIENDO NO PUDIERON LEER LA ALBERCA, POS ACÁ VA (PERO CÓMPREN LA DEL JUEVES, QUE SIGO EN LA ONDA FANTASMAGORICA):
.
La Alberca
.
Lo conocí hace muchos años -me dijo ella- cuando mi piel era nueva y todo lo que hoy comienza a colgarse, apenas crecía, redondo y firme. Nací en un pueblo en Guanajuato que se llama Valle de Santiago, es un lugar pequeño y bonito, cuya virtud y defecto es que nunca pasa nada. Yo era guapa, o al menos tenía pegue. Para mi edad, estaba muy desarrollada -me dice curvando las manos sobre sus tetas-. Cuando las de mi generación apenas tenían pellizquitos de cada lado, ya mi suéter lo adornaban dos firmes protuberancias.

Él pasaba por Valle en viaje rumbo al norte, que interrumpió cuando me conoció. Nos enamoramos como los adolescentes que éramos. Nos vimos en la Alberca, una hermosa laguna formada en el cráter de un volcán extinto donde los vallenses pasábamos los ratos libres. Hoy está seca y es un hoyo terregoso, pero entonces era bellísima.

Él vino con un amigo muy tímido que no me quería nada. En las tardes, cuando paseábamos, su amigo prefería quedarse en el hotel. La noche antes de que se fueran, me llevó a la Alberca. Nos sentamos en una de las mesas de piedra que servían para comer carnes y truchas asadas y que convertimos en la cama donde le obsequié mi virginidad. No pude evitarlo, ni cuenta me di cuando sus besos llegaron a mis senos, ni como éstos salieron de la blusa y quedaron expuestos al blanco de la luna. Recuerdo, como si lo sintiera, que goteaba cuando sus manos levantaron mi falda y sujetaron mis muslos temblorosos. Abrí las piernas, como quien invita a alguien a su casa.

Desde entonces, cuando pienso en sexo o me masturbo, me basta con cerrar los ojos para ser una adolescente penetrada a media luz por un joven hermoso. Sentir sus manos en mi cintura, mis nalgas clavadas en la losa fría, sus labios ansiosos e inexpertos en mi cuello o en mis pezones, sus ojos cerrados, su sonrisa, su gemido terminal, su cabello negro balanceándose sobre su frente con un hilito de luz plateada. Cuando me la sacó nos lo prometimos todo. Él vendría cada semana, en su momento, yo me iría a estudiar a la Ciudad de México y estaríamos juntos siempre.

No volvió, sin embargo nunca lo olvidé. Hay amores así, que viven para siempre aunque hayan durado tan poco. Después de él, otros hombres pasaron por mi cama, me vine a vivir a México e hice mi vida, pero no volví a enamorarme. Desde entonces, cada año en esa fecha vuelvo a la Alberca y cuando la noche cierra revivo con las manos aquel orgasmo memorable. Así pasaron 20 años.

Esa noche igual que las 19 anteriores, me masturbé a la luz de la luna y sobre la misma mesa. Estaba cansada y comenzaba a sentirme vieja. Decidí que no volvería allí ni lo extrañaría más. Trataría de olvidarlo y, si aun podía, de enamorarme de otro. En ese momento vi que, entre la maleza, alguien me observaba.

Increíblemente era él. También los años le habían cobrado factura, pero algo había que lo hacía idéntico al muchacho que veinte años antes había abierto entre mis piernas un camino sin regreso. Sorprendentemente hablamos sin reproches. Sin preguntas ni averiguaciones, me tomó de la mano y caminamos alrededor del socavón que otrora fuera una hermosa laguna. Hablamos, reímos, nos besamos. De pronto, nos detuvimos frente a la mesa de piedra donde hacía una vida cogimos como sólo dos adolescentes pueden y, con el mismo temblor en los labios, me besó y levantó mi falda, hurgó bajo mi blusa y estremeció mi ombligo. Sentí en la sienes una presión maravillosa, como el toque de un ángel y luego un terremoto que separó mis piernas y recibió un vaivén inundándolo con los jugos del deseo. Hicimos el amor por varias horas, lo viví y lo experimenté todo esa noche. Sexo maduro, preciso, agitado. ¡Sublime!

Cuando terminamos, me miró fijamente y me prometió que nunca más volvería a verme. Me besó la frente cuando sonreí y cerré los ojos. Realmente no quería volver a verlo, sin lugar a dudas sentí que ese ciclo se había cerrado y volví a México sin siquiera preguntarle qué haría él.

Una semana después, por esas casualidades que sólo el destino entiende, me encontré al amigo aquel con quien él había ido a Valle. Nos reconocimos y, envalentonada por la coincidencia, le dije que recién había visto a su viejo amigo. Empalideció y, con la voz cortada, me lo contó todo. Al fin supe que el amor de mi adolescencia había muerto en la carretera la mañana siguiente a la noche en que hacía veinte años hicimos el amor.

Una buena historia a propósito de estos días en que se celebra lo frágil que es la vida.

Muchos besos

¿Qué tal la alberca?

¿Qué tal? ¿Alguien leyó hoy mi cuento de La Alberca? Es la primera vez que me animo a publicar en el periódico algo que no es una crónica, sino un cuento ¿Les gustó?

Madonna


Madonna ya era una artista consagrada cuando un entusiasta espermatozoide entró encontró cobijo en un caluroso óvulo resguardad0 en el marumito de mi mamá y se convirtió en la que esto escribe. Poco más de dos decadas y media han pasado desde entonces y, con ellas, un montonal de cantantes, nacionales e internacionales, han gozado de momentos en la cumbre de la fama, Hillarys, Britneys, Spices, Beyonces, Mariahs, Celines y demás han brincado y cantado en los mejores escenarios, pero sólo una, por encima del paso del tiempo, sigue como cuando aquel espermatozoide, no sólo explotando el recuerdo de sus viejos éxitos, ni haciendo reencuentros timbirichescos, sino estando de moda con cosas nuevas y maravillosas.

Madonna viene a México.

¡Demosle nuestro toque personal a su visita! A propuesta de Lorena Sanmillán: Quienes vayan al concierto que vistan algo ROSA... A ver sí podemos poner un poco rosa el Foro Sol...

http://lorenasanmillan.wordpress.com/

¡Ay nanita!

Pues a propósito de los días en que vivimos, ¿quién se sabe algunas buenas historias de muertos, fantasmas, aparecidos y similarez? Algo que de verdad dé miedo (además de la crisis).


Yo tengo una... pero creo que la guardaré pa'l martes, en el periódico... pero qué tal ¿alguién ha vivido algo tenebroso?


RECADO

ME PIDIO FER QUE LES ESCRIBIERA AQUI DE SU COMPUTADORA QUE BIENE RETRASADA Y QUE LLEGA MAS TARDE QUE CHATEA A LAS 7 Y MEDIA

BAI

Sé fuerte mi amor, recuerda que TE AMO

LECCIÓN DE VIDA:

Un hombre escapa de la prisión donde ha estado preso 15 años. Entra a una casa a buscar dinero y armas y encuentra a una pareja joven haciendo el amor en la cama. Le ordena al tipo que se levante y lo amarra a una silla. Amarra a la mujer a la cama, se le monta encima y pega su boca al cuello de ella. Luego se levanta y va al baño.

.

Mientras EL PROFUGO está en el baño, el esposo le dice a la mujer:

.
-Mi amor escucha, este hombre es un convicto que ha escapado, mira su ropa. Probablemente pasó mucho tiempo en la prisión y no ha visto una mujer en años. Lo vi cuando besó tu cuello. Si quiere tener sexo, no te resistas, no te quejes, haz todo lo que te ordene. Satisfacelo sin importar lo que te pida. Este tipo probablemente es muy peligroso y si se molesta nos puede matar a los dos ¡No vale la pena! Sé fuerte mi amor, recuerda que ''TE AMO''.

.

- No te preocupes- le contestó la mujer calmada -él no estaba besando mi cuello corazón, me susurraba algo en el oído. Me dijo que es gay activo, que le pareciste muy pero muy lindo, que tienes un culo hermoso y me preguntó si teníamos Vaselina, le dije que estaba en el baño...

.

-Pero sé fuerte mi amor, recuerda que yo... también ¡TE AMO!
.

YA VOLVÍ

YA ESTOY EN EL DEFECITO DEL ALMA, Y ESPREO SUS LLAMADAS EN EL TELÉFONO DE SIEMPRE
.
044 55 2721 7303

ESO SI, COMO ME LA PASÉ MUY BIEN ALLÁ, POR AHÍ DEL PRÓXIMO MIÉRCOLES ME REGRESO UNOS DIÍTAS A PUEBLA...
YA TENGO TELÉFONO EN LA HERMOSA CIUDAD DE PUEBLA
044 22 2255 7546
PUEBLA, PUEBLA ¡RA, RA, RA!

LA TIENDITA DE FERNANDA

A LA VENTA EL LIBRO CON LO QUE HE ESCRITO
.
Es un archivo en PDF con la colección completa de lo que he escrito en Crónicas desde mi cama (en el periódico Metro) desde mayo de 2007 hasta abril de 2009 que con mucho gusto pongo a la venta.
.
TIENE UN COSTO DE $150.00 (ENTREGA INMEDIATA sin gastos de envío)
.
Si lo quieres tener, es cosa solamente de hacer un depósito de "ciento cincuenta pesitos" en:

Cuenta: 6297260103 de HSBC
.
Hecho el pago, sólo debes escanear la ficha de depósito y enviarla al correo electrónico a rifafernanda@hotmail.com. En pocos minutos, confirmaré que he recibido tu ficha y, a vuelta de correo, te enviaré el archivo en PDF.

POR EL MOMENTO NO HAY OTROS PRODUCTOS EN VENTA

Mujer contra mujer

Bueno, pues como un modesto agradecimiento a esta columna colectiva, va para todos lo publicado hoy. Neta que es padrísimo tener con quién platicar de estos temas escabrosos...
Va la columna:
Antier estaba en mi casa con un cuate y me puse a revisar mis correos electrónicos. Entre ellos me llegó el mail de una chava en el que me contaba cómo se cogió con una compañera de su oficina. Me pedía que contara su historia en esta columna pero yo dije que ya chole con asuntos lésbicos. La semana pasada entre el rollo de Alondra (la que le dio las pompis a su maestra a cambio de un diez) y mi affaire con Remedios y Maurice, le dediqué muchas letras a esas deliciosas tortillitas, pero ya una más podía dar la impresión de que se me está trabando la reversa. Eso le comenté a mi cuate, pero a él le pareció súper cachonda la historia de la chava y me dijo que no me la guardara.

A veces no entiendo por qué a los hombres les excita tanto el lesbianismo. Si a mí como chava me cuentan con lujo de detalles una relación gay entre dos hombres, la neta es que no me excito. Adoro a mis amigos gays y entre ellos he encontrado algunas de las personas más importantes y maravillosas de mi vida, además de que me encanta acompañarlos en las marchas de orgullo y pasearme por Reforma nomás con unas pezoneras y una tanguita y aun así pasar casi inadvertida, pero de eso a que se me moje la coliflower al imaginarme a dos cabrones mordiéndose la orejita, la verdad es que hay una gran diferencia. He visto en la tele (en el canal que tiene nombre de planeta) películas pornos con gays guapísimos, me entretiene ver las caritas que hacen, oír los pugiditos y todo, pero francamente, no me calienta ni tantito verlos jugar a los espadazos. Simplemente no se me antojan, no me imaginaría formando parte de ese juego.

Entonces me pregunté por qué tantos hombres nomás ven a una mujer poniéndose cariñosa con otra y luego, luego se ponen más calientes que cautines pa’ soldadura. Cómo yo no sé qué es lo que piensa el sexo fuerte, le pregunté a mis cuates de internet ¿porqué los enloquecían tanto las tortillitas? No imaginé que leería tantas respuestas (que están en mi blog).

De un modo u otro, casi todos me decían algo parecido, para los hombres es una fantasía fabulosa ver a dos chicas besándose, tocándose, fajándose o cogiéndose cariño, por el simple hecho de salir de lo común. Porque los cuerpos femeninos son más armónicos y les parece muy rico ver dos untándose.

Cuando una chava se está tirando a otra siempre es posible imaginarse con ellas. Pensar que eres un tercero en discordia (o en concordia, en este caso) que viene a ponerle la mayonesa a la ensalada. Como me dijo “Lokomishi”, ver a dos lesbianas es como comprar la goma de mascar de dos sabores, esa que se anuncia como doble placer, doble diversión. Dos colitas, dos labios, dos caricias, dos orgasmos y cuatro bubis ¿Qué más puede pedir un hombre con ganas y energía?

Al menos a mí me consta que los chavos que enloquecen al ver dos chicas guapetonas darnos nuestros kikos o fajar en sus narizotas. He estado con tipos que literalmente se vienen nomás de vernos darnos uno que otro beso más o menos majadero. Cómo dice uno de mis amigos del blog, el hecho de ver a dos mujeres cogiendo rico nos hace pensar: "si eso hacen entre ellas que no me harán a mí?" Ver a dos chavas haciendo el amor, te ayuda a imaginar que estás con ellas, hasta a mí me pasa.

Como Mina, que me dice “Yo soy chava y también me excita la onda les, porque las viejas tenemos la fisionomía perfecta, nuestros senos son hermosos y sexis, nuestro abdomen, nuestras piernas, hasta nuestra cosita es más bonita que el palo (que es feo aunque sea tan rico), además, nosotras por propia experiencia sabemos que nos gusta, así, sin tantas instrucciones”.

Aunque ya hablando con más neta, entre muchas otras una cosa que me pareció muy razonable me la dijo mi amiga Lilith; El lesbianismo es una moda sexual muy explotada en las películas porno, las revistas, los videos, que nos llenan de imágenes de mujeres bonitas pasándola bien en pelotas. Imágenes hechas para calentarles la entrepierna a los hombres (y a las chavas cachondonas como yo), pero no es reflejo de la realidad. El lesbianismo verdadero es otra cosa. Primero porque todavía es difícil ganarse el respeto de una sociedad que juzga la paja en el ojo ajeno y segundo, porque no se limita a besos, cuerpos y sudores entre chicas bonitas, sino que es otra forma valida y hermosa de dar y recibir amor. Así que olvidándome de películas, clichés y estereotipos, a ellas, las lesbianas de carne y hueso, va mi respeto, cariño y saludo.

Besitos
Fernanda, siempre

AMIGOS UNA DISCULPA

HOY NO PODRÉ ESTAR CON USTEDES EN EL CHAT DE LOS MIÉRCOLES. LO SIENTO...

MUCHOS BESOS.

FER

¡Caramba!

No imaginé, cuando les pedí ayuda, que la que me dieran fuera tanta y tan chingona como la que estuve leyendo. ¿Cómo se mete en una columnita de 4500 caracteres tanta cosa chida que me dijeron?

Creo que tienen mucha razón en la mayoría de las cosas que me dicen. Creo que el rollo del amor entre chicas es muy distinto al producto de sexo lesbico que usamos a veces pa' poner las cosas más cachondas. Espero que les guste la columna del jueves. Ora sí que la hicimos entre tochos...

Mil besos y cien mil GRACIAS

Consulta URGENTE -Lesbianismo-

Queridos amigos:

Estoy dándole ciertos giros a mi columna del periódico. Entre otras cosas quiero poner, además de lo que pienso, otras opiniones sobre ciertos temas. Por ello esta urgente consulta. Una pregunta y espero respuestas muy breves y, de ser posible, cotorronas, para que puedan ser publicadas:

Sus respuestas tienen que ser en el transurso del día porque mi pregunta es para la columna del jueves, así que debo enviarla el martes por la noche:

El asunto a consultar es el siguiente:

Si a mí como chava me cuentan con lujo de detalles una relación gay entre dos hombres, no me excito. Me caen bien los gays y eso, pero de ningún modo hace que se me moje la colifower imaginarme a dos cabrones mordiéndose la orejita, en cambio, ayer que leía con un cuate un mail de una chava en el que me cuenta como se cogió con una compañera de su oficina (el caso de Carla), a él le pareció súper cachondo.

La pregunta es:

¿Por qué a los hombres les excita tanto el lesbianismo?

HOY ESTOY EN PUEBLA DE LOS ÁNGELES

HOY, VIERNES 17 DE OCTUBRE (PARA QUIENES ME LEEN EN JUEVES: SOY PITONIZA* JE JE JE)

ESTOY EN PUEBLA

ESTARÉ ACÁ TODO EL DÍA ESPERANDO QUE EN LA TIERRA DEL CAMOTE NO ME PASE COMO EN LA DEL CHORIZO. JA JA JA JA.

YA TENGO ALGUNAS CITAS CONFIRMADAS EN PUEBLA Y GANAS DE CONOCER A TODOS LOS CHICOS POBLANOS. LLÁMENME PARA RESERVARLES DESDE YA. EN UNOS MINUTITOS LES PONGO EL NÚMERO DE TELÉFONO POBLANO QUE ESTARÉ USANDO ALLÁ. MIENTRAS, LLÁMENME AL FÓN CHILANGO NO SEAN MARROS. ESTARÉ ATENDIENDO DESDE TEMPRANO, PA' LOS QUE LES GUSTEN LOS MAÑANEROS.

LES MANDO MUCHÍSIMOS BESOS
FER
(ZOEH)

044 55 2721 7303

Consultorio. Caso 1: Alondra

Queridos y queridas mias:

Se abre el primer caso clínico del consultorio multitudinario e irresponsable de Fernanda (o sea yo).

El caso es el de Alondra. Ya ayer los puse en antecedente: chavita guapa de 19 años, le da las pompis a su maestra a cambio de un muy merecido diecesote.

La cosa no es sólo el rollo de la profe corrupta, ni del lesbianismo sino que, además, a Alondra le gustó. El expediente es muy sexy y cachondo... para conocerlo completo será necesario que mañana compren su Metro, pues allá saldrá con mayor detalle la historia. Y bueno... a partir de allí, los consejos de todos.

Alondra (cuyo nombre verdadero será un secreto) ya sabe que su caso será expuesto a la opinión de la banda y espera leer sus respuestas. Así que hasta mañana...

Chateando y chambeando

Hoy estuve un rato chateando por si salía chamba por ahí... bueno... por ahí por el chat... aunque bueno... también por ahí trabajo... en fin...

El caso es que si salió. En fin. Si has tenido problemas para contactarme sigue intentando a mi celular (044 55 2721 7303). Sucede que cuando no puedo contestar lo apago o lo pongo en silencio. Una buena opción es que me envíes mensajes MSM y yo te los contesto o te llamo si me dejas tu fón y no te es inoportuno.

Besos

P.D. Sigo esperando propuestas para ver cómo armamos lo del consultorio. Comenzamos el jueves con el caso Alondra ¿qué tal?

¿Que hacer? y posdata para PUEBLA

Queridos amigos

Ayer recibí el correo electrónico de una chava con una historia súper cachonda. Muy seguido me llegan correos con historias y preguntas que casi siempre –por falta de tiempo- me es muy difícil contestar.

Alondra -llamémosle así- tiene 19 años y estudia el primer semestre en la carrera de diseño gráfico. Para pasar una de sus materias le pidieron las nalgas y ella las dio. Pasó con diez. Tal vez eso no esté bien, pero sucede todos los días. Miles de chavas hacen lo que yo por lana, a cambio de puntos en sus boletas (comentario mordaz: al menos con lo mío se llena la alacena).

El caso de Alondra es que, quien le pidió las sentaderas para ponerle su diecesote fue su maestra. Una ñora cuarentona cuyas pantorrillas no conocen el rastrillo ni su cráneo el maquillaje. Lo más cañón es que a Alondra le gustó.

¿Qué hace?

Estoy pensando en la forma de abrir de nuevo mi consultorio, a ver que tal, pero el caso es que, como yo no soy buena consejera, lo bueno sería que aconsejemos todos ¿cómo ven?

Por cierto: POBLANOS, como me han estado llamando y escribiendo pidiéndome que visite la hermosa Puebla... pues ya está... si entre hoy y mañana confirmo unas seis citas allá, el jueves me doy una vueltecita ¿qué tal?

Llámenme al 55 2721 7303

¡Besos!

¡QUÉ VERGÜENZA!

PERO QUÉ VERGÜENZA

LO QUE NO SE VALE ES USAR Y DESAPROVECHAR
UN ESPACIO QUE OTRA PERSONA PUDO DARLE UN
USO DIGNO

¡QUÉ VERGÜENZA!

Chirindangas 2

Amigos y amigas, creo que se nos pasó la mano. He leído que hay gente molesta porque dicen que se ha votado sin leer lo que escribió Chirindangas ni los otros y creo que en algunos casos hay razón en eso... Oops!
¿Me van a decir espuria? ni sé qué es eso, pero suena a palabrota y a mí no me gusta meterme en política...

Así que mejor quien quiera votar por alguien, que sea por el que más les guste de los 12, pero leyéndolos, yo por ejemplo será por Chirindangas, pero todas las novelas tienen cosas hermosas.
He dejado en los blogs de Caza de Letras el siguiente mensaje:
Una enorme disculpa a todos, sobre todo al propio Chirindangas, escribí cosas invitando a la gente a venir a caza de letras pensando que, como sucedió conmigo hace un año, sería un pretexto y una oportunidad para encontrar gusto por la escritura y la lectura. Mi publicación en el periódico incluía una invitación a leerlos a todos y refiriéndome explícitamente a la mayoría pero ¡Zaz! Hoy me pareció divertido -como en los deportes- jugar a tomar partido como forma de atraer a mis amigos acá y, agarrando de pretexto lo publicado, los invité a entrarle. A la mayoría les gusta leer y son gente padrísima.

Nunca imaginé que en verdad viniera tantos a dejar su voto y me sorprendió igual que a cualquiera que la votación fuera tan nutrida, pero sabiendo que los votos no son más que un termómetro que no definen nada. Una disculpa porque esto lo hice sin avisarle a nadie, de puro atrabancada y con la buena intención de jalar gente a un proyecto en el que creo. Se salió de mis manos.

El taller vale por lo que es y por lo que nos ayuda para aprender, no por actos irresponsables y poco pensados. Ojalá de los que dejaron ayer su voto, sigan viniendo pero ahora a quedarse a leer lo que las doce maravillosas novelas tienen para regalarnos.

Gracias

Besos y gracias de nuez

AYUDA PARA CHIRINDANGAS

“Intentar hacerle el sexo anal a tu chava puede ser bastante peligroso. Son profundidades definitivamente delicadas y abismales, como para aventurarse a la ligera; tanto, que pueden provocar el desplome de las reglas del mundo o más bien, imponerse otras…”

Comenzó, recargado y remasterizado, el concurso de literatura organizado por la UNAM que se llama “Caza de Letras”. Resulta que ahora se trata de poner a competir a doce aspirantes a escritores -cada uno con una novela corta bajo el brazo- y para ver de qué cueros salen más correas. El premio, además de cierta fama bien ganada, será una lana y que nada menos que Alfaguara les publique su novela.

Dirán -¿Qué diablos tiene esto que ver conmigo que generalmente hablo nomás sobre sexo, sábanas almidonadas y otros menesteres intrapiernosos?

Eso se responde fácilmente si digo que el primer párrafo de la columna de hoy es parte del resumen de una de las doce novelas que están concursando. La del que se hace llamar Chirindangas y que se aventó la irreverente idea de escribir una novela profana y provocativa. Algo así como la versión porno de una de esas películas donde por gracia divina se concede a los mortales un don con el que luego tendrán que lidiar. Se tratará de la historia de Marco Aurelio y Astoriana, un muchacho con afanes de escritor, cualidades de plagiario y vocación de borracho y una chica –ni fea ni bonita- pero muy cachonda, a la que no le gustó que la quisieran ensartar por la retaguardia y toma en sus manos la misión de matar -desde su trabajo, a la hora del café y por culeros- a todos los poetas del mundo. El caso es que, además, recibe por la gracia de un Dios chocarrero, el don o la capacidad de ver -desde su computadora- “todos los lugares de la tierra” y ¿Qué vería un personaje cuyas neuronas están en la entrepierna? ¡Claro! Lo aprovecha para ver -con patitas al hombro y tanguitas locochonas- a toda clase de personajes de la vida pública y privada del México contemporáneo. O sea, porno puro (o puro porno)

Todo un Marqués de Sade computarizado que inventa a su Justine con mouse y correo electrónico. Nostalgia de los tiempos aquellos en que el vouyerismo era a través de una cerradura y Dios no sabía de internet ni de YouTube.

La cosa es que, si nosotros somos los meros gladiadores y amazonas del sexo en internet, debemos apoyara Chirindangas y como parte de este concurso se trata de que se vote por los favoritos, debemos votar en manada.


Se vota en la siguiente dirección:
http://cazadeletras.unam.mx
Por favor, espero que toda la banda vote porque va muy atrás y los creyentes en el sexo por computadora lo queremos en primer lugar. Se vale un voto por día por computadora (IP), de modo que no es cosa de darle refresh. Hay que votar diario por él, no te quita más de un minuto.

Estoy pasando lista eh, así que espero que me vayan diciendo si ya votaron... Es por una buena causa...
VOTEN, VOTEN, VOTEN, VOTEN...

Besos
Fernanda
NECESITAMOS 53 VOTOS EL DÍA DE HOY NOMÁS PARA ALCANZAR AL PRIMER LUGAR ¿SERÁ POSIBLE?

¡ESTAMOS EN CAMPAÑA!

POR EL BIEN DE TODOS, HOY! HOY! HOY!, LOS DEMÁS SON UN PELIGRO PARA MÉXICO Y LO DEMÁS QUE SE DICE EN ESTOS CASOS...

Entre Chirindangas y el Lobo Feroz


Hola. No sé si acá leyeron el juevebes la historia del Lobo y la Caperuza... Si no, ahorita se las resumo (sin albur)... pero Mañana, en el Metro, podrán leer la historia de Chirindangas. Será la crónica de su intento de penetración anal y los malos resultados que eso trajo para el universo... ¿Los dejo picados? (sin albur)

Bueno, les resumo la caperuza:

Para empezarm “Lobo969” es uno de los amigos del Foro de SexyMX, y me lo tiré la semana pasada. La historia (recargada y remasterizada -no puedo ser tan sincerota en el periódico-) es la siguiente:

Toc, toc, toc

De entrada, tras la puerta aparece un lobo con quien -al menos- se antoja ser caperuza. Nos hablamos con toda franqueza. Siempre me ha gustado la gente que es neta y que no anda con fingimientos.

Platicamos un buen rato de muchas de las cosas que han sido públicas a través del foro y de muchas otras que son parte de nuestro primer nivel de secretos, esos que a veces pueden revelarse. Lo que me gustó es que él no tuviera más pelos en la lengua que los que voluntariamente se llevaba a la boca, como así mismo soy yo, fue algo que nos ayudó a entendernos a todo dar.

En esos días se publicó la serie de historias de cuando trabajaba de teibolera y, como me dijo que eso le encantaba, me puse a bailarle cachondo allí en la habitación, bien cañangas-ñangas, me le sentaba en los huevitos y le embarraba todo el cuerpecito, paseándole las tetas en la cara -tal como les gusta a los fans del téibol-. Ya en la cama, cuando le estaba poniendo el condón, él comenzó a tocarme chido y que en unos pocos minutos me tenía empapada de la Patagonia (por aquello de la tierra de fuego), apretando las cobijas con mis uñas y sintiendo un espasmo maravilloso que recorrió mi espina dorsal como un canto de alegría. -!Ahhhhhhhhhhh!- No pude contener un franco gemido.

No podía menos que agradecerle la cortesía, provocando que su cuerpo viviera una experiencia similar a la que yo acababa de pasar, así que, empleando las mejores artes de mi ancestral oficio, terminé de ponerle el preservativo con los labios y le di un tratamiento de esos que tienen garantizado que el cliente ponga ojitos de huevo cocido. Se la chupé riqísimo, fue obvio que apretó los dientes y se puso a pensar en su abuelita en bikini de bolitas, para no terminar tan pronto con la diversión.

Él lobito ya con ese tratamiento, estaba convertido en un amistoso cachorrito que se dejaba consentir. De modo que así, tendido sobre su espalda, me senté sobre él, pero viendo hacia sus pies y me fui acomodando para sentirlo entrar despacito, luego me incliné hacia sus rodillas, apreté las piernas y comencé a moverme como en baile de teibol, pero con aquellito adentro. Me excitaba mucho verme en el espejo entrar y salir de su cuerpo entumecido, se veía rico como un pedacito de él, entraba y salía de mí al ritmo de mis sentones.

El final fue espléndido, de frente, él aun sobre su espalada, yo en cuclillas y acelerando el ritmo hasta sentir sus contracciones y espasmos -una de esas venidas que se recuerdan por mucho, mucho tiempo-. Francamente fue exquisito, sé que los dos disfrutamos. Nos quedamos juntos casi dos horas, luego nos despedimos con un beso de novios y prometimos volver a vernos.

Me gustó recordar mis tiempos de boletos y privaditos, contonearme como gatita resbalosa sobre las piernas de un lobo con corazón de borreguito e cogida de toro. Me gustó sentir sus manos en mi cuerpo, sentirlo crecer de entre sus piernas, llevármelo a los labios, ser acariciada, sentirlo dentro. Verlo disfrutar y disfrutarlo al explotar en una descremada que bien podría ser la envidia de los inventores del coffee mate. Sin embargo, lo que más me gustó, fue conocer a un cabrón que, además de coger riquísimo, es a toda madre.

Ya saben... mañana Chirindangas y -porfa- limpien las salpicaduras de sus monitores...

Next


Cómo una se hace prostituta

Quienes me conocen de atrás tiempo (sin albur), sabrán que desde muy morrita comencé a hacer travesuras, a quienes comienzan a conocer mi chocarrera historia, se las resumo (también sin albur):

Para empezar he de decir que, de profesión, soy prostituta. De las que nos hacemos llamar acompañantes ejecutivas o escorts -pa’ ponerle más caché- y no estamos al alcance de cualquier bolsillo, pero al fin y al cabo, en estos casos, te define lo que haces, no cuanto cobres. Sin embargo, no siempre fue así, tuve la suerte (o la desgracia) de nacer en medio de comodidades innecesarias. Durante los primeros años de mi vida gocé del tipo de lujos de la clase media alta. Teníamos casa en el Distrito Federal, en Cuernavaca y en Cancún, carros del año, iba a colegio de paga, viajaba mucho y era una mocosa consentida y berrinchuda. Llegué a la adolescencia sin conocer ningún tipo de privaciones. De pronto papá pasó a mejor vida y, nosotros -su linda familia- a la mala vida. He dicho que todavía no sé si nos quedamos pobres porque papá sufrió aquel infarto o sí sufrió aquel infarto porque nos quedamos pobres, el caso es que, cómo sea, tuvo el mal gusto de dejarnos en la calle.

Para esa época, ya no era virgen ni en las pastorelas, pero de allí a imaginar que me estaría ganando la vida dando brincos en las camas de hoteles de paso había mucha distancia. Sin pecar de falsa modestia, he de admitir que además de haber tenido varo cuando era niña, también tuve la suerte (o la desgracia) de nacer –digamos- “bonita”. Creo que si algo les debo a mis padres es que me hayan regalado un buen coctel de genes que me hicieron atractiva, así que siempre he tenido mi buen pegue.

Para no hacérselas larga (una vez más, sin la intención de alburear), mi despertar sexual lo tuve a los catorce años -como muchas niñas precoces- el caso es que en vez de tirarle el chón a un morrito de mi edad, me aventé la gran puntada de seducir a un vecino guapísimo que, además de tener más de treinta años, era casado. Papá murió cuando yo tenía dieciocho añitos, pero para cuando lo enterramos y nos quedamos con una mano atrás y otra adelante, yo ya tenía un buen caminito recorrido en las artes de los placeres terrenales. No he de decir que era toda una mujer fatal, sino una chavita bien desmadrosa y con un historial respetable, si no largo, de aventuras.
¿Qué hace una chavita con apenas dieciocho abriles encima cuando de la noche a la mañana se le acaba el mundo como lo conoció? Podría inventarme un dramón de telenovela diciendo que “como quedé huerfanita me vi obligada a rodar por el arroyo pa’ tener con qué comprar frijolitos para mí y mis pobres hermanitos”, pero la neta es que no era para tanto. No podía tener los lujos de antes, pero comida, techo y vestido nunca faltó. La verdad es que lo que pasa con una chavita mimada que súbitamente pasa de niña de papi a niña de la calle, es que si ya era desobediente, se vuelve rebelde como la piel de Judas. De hecho, no sé si sea eso lo que pase en casos como el mío, pero fue al menos lo que pasó conmigo.

Me volví incontrolable. Abandoné la escuela y me puse a chambear, primero de instructora de spinning, pero luego me armé de valor y pedí chamba en un Table. Con eso -aunque no iba todos los días- ganaba una lanota, mucho más que suficiente, para pagar mis gastos y gustos. De encueratríz trabajaba sólo los viernes y sábados.

Como mis noches eran de juerga y las pasaba en los brazos de señores a los que dejaba que me metieran mano, decidí que mis días los pasaría echando relajo con chavos de mi edad. Conocí a unos cuates de la Portales (la tales-por-cuales). Con ellos me sentía como cualquier chavita desmadrosa. Claro, eran unos rufianazos de esos con los que tan bien me llevo, pero muy tiernos conmigo.

Pininos en los Tables

En las últimas semanas he estado contando en el periódico METRO la historia de como me inicié en estos mundos del sexo de paga comenzando por la puerta del baile en tubo. Me han enviado muchos comentarios a mi correo electrónico, así que para pasar el tema a un espacio de todos, he aquí y por entregas... pedazos de esa historia:
...

Para esas fechas yo ya había hecho mis pininos en estos rollos de rentar el cuerpo. Todavía no anunciaba en Internet mis servicios como escort, pero ya había estado escapándome en las noches para bailar en un Table Dance chilango con singular alegría. Me iba muy bien, pues tenía los atributos más buscados en nuestro país tratándose del negocio del sexo: Tenía 18 abriles (La juventud es el activo más lucrativo que existe para una chica que renta su cuerpo), estaba delgadita, durita y muy bien formada, soy rubia natural y mis ojos son de un verde luminoso (en México la piel blanca y el cabello rubio sin necesidad tinte son como dinero en efectivo para una chava con ganas de progresar).

Toda la bandita nos la pasábamos locochonsísimo. Yo estaba feliz con mis cuates, como que todavía no me acababa de acostumbrar a que -estando tan chavita- pasara mis noches sentada en las rodillas de señores con más del doble de mi edad y el triple de mi peso, que metían mano como si de pronto les hubiera nacido el instinto de quiroprácticos amateur. Así que pasar mis días cotorreando con chavos de mi edad y sin vocación de pulpos, más que un divertimento, para mi ese era un oasis.

Un día estábamos allá en el parque sin saber qué hacer cuando a alguien se le ocurrió que nos fuéramos de paseo. Acabamos en Puebla y sin un perro cinco en la bolsa. Todos empezamos a pedir unas monedas en la calle, pero con nuestra cara de rufianes no nos daban ni el saludo. Nos estábamos todos literalmente muriendo de hambre.

Cuando cayó la noche, la cosa estaba simplemente del nabo. El frío era imposible y el hambre insoportable. Teníamos todavía unos pomos, pero nada sólido como para darle al menos cuerpo al vómito. Ya habíamos decidido regresarnos a México pidiendo aventón, cuando en una colonia de Balcequillo vi un congal con unas madres verdes y moradas colgadas por todos lados, yo traía unos jean y una blusita. Agarré así nomás y les dije “Pús voy a ver, haber que hay...”

Me mojé el pelo, me pinté los labios y me presenté a pedir trabajo. Era un bar de teiboleras y ficheras como sacado de un cuento de García Márquez. La doña me recibió pidiéndome mis papeles, a lo que yo le contesté que acababa de llegar y que al día siguiente le llevaría mis documentos, pero la convencí para que me dejara trabajar esa noche.

No’mbre, me puse una pedísima con todos los parroquianos, pero gané un chinguísimo de lana. Creo que nunca habían visto en ese antrillo una morrirta con mis características físicas.

No recuerdo a ciencia cierta que pasó después en aquel congal, me puse tan peda que llegó un momento en el que ya nomás seguí echando desmadre en automático. Ya no sé ni cómo acabó el desmadre, pero amanecí crudísima, con una muy buena feria en la bolsa y sentada junto a Isaac en un camión rumbo a la sierra de Oaxaca.
.
POR CIERTO: A LOS AMIGOS DE MONTERREY, COMO TUVE QUE POSPONER DE ÚLTIMO MOMENTO MI ESCAPADA A CANCÚN HAGO OFICIAL QUE ESTARÉ ALLÁ EN LA SULTANA DEL NORTE LA SEMANA QUE ENTRA, YA ME CONTRATÓ UN CLIENTE PARA PASAR UNA NOCHE ALLÁ, PERO TRATARÉ DE QUEDARME MÁS DÍAS SI HAY DEMANDA... VÁYANME HABLANDO PARA RESERVAR TIEMPOS SI QUIEREN QUE PASEMOS UN RATITO RICO, RICO. AMIGOS DEL D.F. LLÁMEN ESTOS ÚLTIMOS DÍAS. APROVECHEN QUE ADEMÁS ESTOY DE OFERTA!!!
.
DESDE MONTERREY MARCA
045 55 2721 7303
MUCHOS BESOS

044 55 2721 7303

SIGO EN LA CIUDAD DE MÉXICO
ESTARÉ ACÁ UNOS DÍAS MÁS
SI QUIERES UN SERVICIO Y QUE LA PASEMOS RICO, ADEMÁS DEL QUE YA TIENES ESTOY ESTRENANDO EL NÚMERO DE TELÉFONO
044 55 2721 7303
BESOS....

&


Estas de pie con decenas de miles de personas, es de noche. La gente rie, se empuja, se mueve. Del balcón sale el gobernador de Michoacán, un hombre como cualquier otro, no nos representa a todos, pero no importa. En este caso y una vez al año, no es un político ni lleva en su frente al partido del que venga, o si lo hace a nadie le importa, simplemente es el que dirige la porra:


¡Viva México!
¡Vivaaaaaaaaa!

¡Viva México!
¡Vivaaaaaaaaa!

Se escucha una explosión. Tiembla el suelo, pero todos pensamos que es un cohete. Luego la fiesta sigue. El castillo, el olor a polvora, las risas, los vivas, las trompetas, los bigotes falsos, las Adelitas, los fuegos artificales entre el cielo negro y la catedral dorada.

De pronto, a mitad de la alegría, las ambulancias se abren paso entre la gente, los soldados corren y nos atropellan a todos. Vienen policías... La gente corre...


-¿Qué pasa?

-Alguien se accidentó seguramente...

Caminas hacia la plaza, enfrente del balcón del gobernador. No entiendes nada. Hay gente en el piso, bañada en sangre, lo ves... no atinas a entender si es real o estás tienendo una pesadilla... gente rota, rostros de dolor, lágrimas, el bracito de un niño... allí... sin el cuerpo... Una cadena de hombres te pide que aceleres el paso, que no veas ni te detengas...


-Circulen. No pasó nada- gritan


Pero las ambulancias, las patrullas, el ejército, todos te hacen sentir que mienten... se nota que están asustados. Tú tambíén lo estás...

Alguien, sin embargo, en algún lugar sabe por qué lo hizo... porqué asesinó a gente que nada debía... Porqué fue tan cobarde... Alguien sabe que desde hoy ya nada es igual, que nos cambió a todos y que lo odiamos por eso.

¡Qué Dios, si puede, los perdone! Pero que acá la justicia no tenga piedad ni descanso. No merecen ni respirar en el mismo mundo que la gente buena...


Yo no envío cadenas, no lo acostumbro, pero uso este medio para pedirte que en tu messenger o en tu hi5, pongas un & como muestra de solidaridad con la gente que perdió algún ser querido la en los ataques miserables a Morelia y a México. Es un modo discrerto de compartir su luto, que es un luto de todos nosotros ¿va?


Besos...
Fernanda

CELEBRANDO los 200 y las 500

Estoy celebrando con estas letras y simultaneamente, el POST NÚMERO 200 de este Blog y las primeras 500 mil visitas al mismo.

Es cada día una experiencia maravillosa entrar aquí, poner locuras y que me hagan el favor de leerlas y comentarlas. Gracias a los que entran todos los días, los amigos de siempre, que me dan sus opiniones y me hacen su complice abiertamente.
Gracias también a los que entran sin decir nada y me acompañan con sus lecturas, aunque pasen días sin que escriba nada.
.
Gracias a los que me han suguerido que me tome fotos nuevas, que ponga video, que intente hacer poadcast, pero que no han dejado de venir porque no haya hecho nada de eso.

Gracias a todos por ser y por estar...
.
Estoy celebrando -como se ve- con una nueva imágen, pero habrá que hacer otras cosas ¿no? Además de fotos, video y poadcast ¿Qué proponen?
Gracias amigos y amigas...
NOTA: ACEPTADA LA RECOMENDACIÓN. PARA CELEBRAR LOS 200 Y LAS 500, MANTENGO LA PROMOCIÓN DEL 15% DE DESCUENTO A TODOS LOS QUE AL LLAMARME MENCIONEN HABER VISTO ESTE POST. ESTARÉ CON DESCUENTO DESDE HOY Y HASTA QUE ME VAYA PA CANCÚN (CREO QUE LO HARÉ EL VIERNES)
.
son 500 mil visitas, pero va un millón de

A coger por una buena causa ja, ja

Queridos amigos, amigas, canchanchanes, similares y anexas…

Pues ya estoy a punto de dejar por un ratito la hermosa ciudad de lehperanza e irme a dar una maltratadita a las paradisiacas playas de Cancún…

Aun no qué día de la semana salgo, pues estoy juntado una lanita para llevármela tranquila por allá. Así que, sin más, si tienes ganas de hacer el amor conmigo… y quieres contribuir a la buena causa de hacerme sonreír… prometo corresponderte y hacer que también tú sonrías… y que mi ida sea el producto de una muy buena venida tuya…

Si quieres podemos ponernos de acuerdo ahorita mismo, llámame al 044 55 2145 5971 o métete a mi chat, este momento estoy chateando y si estás interesado, me encantaría hacer el amor contigo.

Por cierto… en ciertas circunstancias, me estoy atreviendo a probar nuevas cosas… ji, ji, ji…

Sí quieres hacerlo conmigo, llámame o vente a mi chat… la dirección es: http://xat.com/chat/room/31602853/

YA DEJÉ EL CHAT, pero pueden contactarme en mi teléfono y nos ponemos de acuerdo... incluso... por el día de hoy hay PROMOCIÓN, pregunta por ella: 044 55 2145 5971

SI NO CONTESTO EL TELÉFONO PUEDE SER QUE ESTÉ OCUPADA. PORFA MÁNDAME UN MENSAJE MSN DE TU CELULAR CON TU NOMBRE Y NÚMERO Y YO ME COMUNICO PARA ATENDERTE...

Besitos
Fernanda

NUEVA IMÁGEN

Hay qué ver cómo vamos poniendo esto un poco más colorado...

Habrán novedades... Besitos...

TELEFONO EMERGENTE 0445521455971

0445521455971


ESTOY PREPARANDO MI AGENDA PARA LOS PRÓXIMOS DÍAS, PUES SALGO PARA CANCÚN LA PRÓXIMA SEMANA Y ESTARÉ ALLÁ POR UNA TEMPORADITA. SI QUIERES LLAMARME Y TE HA COSTADO TRABAJO CONTACTARME A MI FON REGULAR, LLAMAME AL 0445521455971 Y ACORDAMOS UNA CITA.

VAMOS A DIVERTIRNOS JUNTOS ¿VA?

SI NO CONTESTO O TE MANDA TU LLAMADA DIRECTO AL BUZÓN ES PROBABLEMENTE ES PORQUE APAGO MIS CELULARES CUANDO ANDO CHAMBEANDO, PERO EN ESE CASO DÉJAME TÚ FÓN EN UN MENSAJITO MSM Y YO ME COMUNICO CONTIGO DESPUÉS...

Me puse mis jeans...

Me puse mis jeans embarraditos, una blusa amarilla y me solté el cabello. Quedamos de vernos en un cafecito de la colonia Condesa, pero como (rarísimo en mí) tenía algo de tiempo de sobra, me fui al Soho a echar un ojito a la ropa sexy. Me compré una blusa y una faldita chikiguau. El curioseo me hizo llegar con unos minutos de retraso a la cafetería. En la mesa del fondo, igualito al de la foto, estaba un chavo de treinta años, delgado, espalda ancha, ceja poblada, labios gruesos y gran sonrisa que levantó su mano para saludarme (o hacerme notar que allí estaba). Tiene brazos bien definidos –pensé- al menos no le saca al gimnasio. Se levantó retiró una silla para que me sentara. Nos dimos un beso en la mejilla apresurado por un mesero a quien parecía urgirle saber qué quería tomar la señorita…

-Póngame a este cabrón en un vaso y con dos hielos- pensé viendo al caramelote de Luis, pero me contuve y pedí un capuchino bien caliente…

Cuando el mesero se fue, nos quedamos en silencio con dos enormes sonrisas y los ojos temblorosos…

Quise seleccionar...

Quise seleccionar algunos más, pero al final de cuentas me decidí por probar primero con uno y a ver qué tal. El elegido fue Luis. Algo terrible fue que, por la forma en la que (para que rimara) redacté mi invitación al casting, se entendió que estaba pidiendo fotos en pelotas ¡Órale! En muy pocos casos, fue un lujo ver lo que esconden algunas vestimentas, pero en la mayoría… ¡Caramba! El pudor no se inventó porque el cuerpo fuera pecaminoso, sino para disimular precariedades… Me es difícil concentrarme y charlar con un chavo que, de entrada, me envió su foto en bolas… Fue mi culpa, lo acepto, pero ni modo... he de admitir que, de entre los que mandaron fotos así… hay algunos que están…. Pa’ pitos…. Digo… ¡Papitos! Si me los meriendo, pero bueno, tiempo al tiempo...

Mientras tanto, me arreglé para conocer a Luis, me puse...

Luis

Luis fue el primer elegido para audicionar a propósito de la convocatoria que lancé buscando nuevo novio. Desde luego, me gustó como se veía en las fotos, pero lo que terminó por ayudarme a seleccionarlo de entre los demás solicitantes fue el breve mensaje con el que me explicó quien es y las razones por las que me quería conocer. No voy a revelar lo que decían para que si alguien quiere aún solicitar ficha para casting, no trate de seducirme copiándole la idea. Eso sí he de admitir que los mensajes breves acompañados de buenas fotos tienen preferencia, pues hay quienes me han mandado correos que aún pudiendo ser buenos, son tan largos que no acabo de leerlos.

¡Woow!

Tener amigos así es maravilloso. Bien que conocen cómo escribo eh... Efectivamente a´cá hubo harina de otro costal, algo doméstico que ya estoy arreglando a coscorrones... asunto menor... dos pellizcos y unas buenas mentadas y no sucederá de nuevo... Gracias por darse cuenta...

CASTING...

Una buena noticia para quienes deseaban la pronta y dolorosa decapitación del guapo es que ya les he dado gusto: Su hermosa tatema ha rodado para hacerle compañía a mis otros recuerdos en el panteón de chocorroles (Una especie de deshuesadero de romances concluidos). Con mucho cuidado lo doblé y lo guardé sin remordimientos ni dudas en una caja para muñeco de ventrílocuo.

Desde el principio supimos que este rollo era para vivirlo intensamente, que terminaría pronto. Así hay romances que nacen con fecha de caducidad en la etiqueta y a la vista. La cosa, sin embargo, es que me gustó tener con quien irme a la cama y llenar de besos sin llevar la cuenta del consumo. Reconozco solemne, humilde y honestamente que no alcancé a enamorarme, pero le agarré afición a esto de darme el gusto de tener bajo mis colchas un cabrón muy de mi agrado y que no pagara por tenerme.

El caso, al chile y sin más rodeos, es que ando en busca de amante, así que sin más ni más, en pleno uso de mis facultades, encantada de la vida y con la más perversa intención he decidido convertir esta columna en mi propio aviso de ocasión y convocar a todo ciudadano de veinte a cincuenta abriles a un casting abierto para sustituir en mi colchón a un guapo ingrato que se ha ido dejándome vacante el corazón.

Dice así:

Güerita de ojo verde y saludable, con silueta diminuta y cintura agasajable. De buena retaguardia y mejor frente, le quiere clavar el diente, a caballero distinguido y sin deseos de casorio, que no sea don Juan Tenorio, pero sí muy complaciente. No es mucho lo que yo pido, ya será lo que dios mande, aunque ojalá en un descuido, al que envíe lo tenga grande.

Busco un hombre bien formado, con cuerpo de tentación, que esté un poquito mamado pero no sea maricón, que se vea que es un machote, bien dotado y varonil, con quien quiera irme a la cama y amanecer sin dormir.

Se admiten también mujeres, no quiero discriminarlas, tratándose de placeres, lo que importa es con quién darlas. Si hay alguna interesada, no dude en mandar sus datos, quién quita y en un descuido, me doy para eso mis ratos.

No quiero un novio de planta, para ir al cine o al teatro, lo que quiero es más fugaz, pero con el mismo encanto. Quiero un novio pa’ mi cama, de esos que al despertar, o se van para su casa o quieren volver a empezar. Hoy no busco un confidente, con vocación de marido, lo que quiero es un pretendiente que dé lo que yo pido. Hombre o mujer, no me importa, lo que cuenta es divertirse, y saber que al desvestirse tendrás una buena torta.

Ofrezco tratarlo bien, con tres comidas al día, un baño de agua caliente, y una cerveza bien fría. No se ofrece el mejor sueldo, vacaciones, ni aguinaldos, en cambio y sin costo alguno, ofreceré cada mes, mi cama y mi amor desnudo, cada día más de una vez, del primero al treinta y uno.

Si quiere mayor detalle, de esta rubia quisquillosa, puedo escribirle otra cosa que termine de animarle. Soy mujer de pocas poses, por lo que me gusta voy, adoro ser como soy y me encanta que me goces.

Se hará casting en mi cama, a partir de este momento, a cualquier interesado en mostrar sus movimientos. Favor de enviarme un correo, con algunos de sus datos. Gustos, tiempos y aficiones y dos fotos, por favor, donde salgan sin calzones. A la vuelta de correo, si su foto es de mi agrado, recibirá información de que fue seleccionado. Será entonces que esta dama, le dirá bien cuándo y dónde le hará la prueba en la cama.

Esta asunto es cosa seria, no es broma ni una puntada, como ya no tengo novio y a mí me gusta el amor, este aviso de ocasión (sincero y desinteresado) va esperando sus respuestas, quien quita y en un descuido a este corazón de trapo, lo moja de nuevo un deseo y te vuelves el nuevo guapo.

Esperando candidatos
Fernanda, siempre
Interesados e interesadas, favor de enviar mail con fotos a fernandasiempre@hotmail.com

Puré de reproches con sardinas...

Amigos Eva, Kaos, Aby, George, RedHead, no se preocupen estoy rebien y con la risa loca de siempre... Simplemente me tropecé con ese parrafito de Sabina, me pareció muy bonito y lo quise compartir...

Eso sí... Aprendí algo para una emergencia:

"Lo mejor del amor cuando termina son las habitaciones con amigos, que bien te ven acongojada, te dan su mano y te palmean la espalda, lo bueno del amor, cuando se acaba, es que allí están ustedes dispuestos al olvido..."

Gracias por sus palabras, aunque estoy contenta, es bonito saber que existen y que tienen tan bonitos pensamientos para mí.

Besos

Cuando termina...

"Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada. Lo malo del después son los despojos que embalsaman al humo de los sueños, los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole sin dueño. Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a la hoguera los archivos. Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos… "

¿Retiro?

Amigas y amigos. No me voy a retirar... Menos por solicitud de ningún galán, de hecho, ya ni guapo tengo... Estoy -gracias a dios- completa y absolutamente sana. Solamente estoy preparando un viajecito un poco más lejos de los que acostumbro. Y bueno, pues antes de eso quien se anime pues es cosa de que me llame.

Algún día me retiraré en definitiva y cuando ese momento llegue, la neta, lo avisaré el mero día, sin tiempo de despedidas... ¿Cómo me voy a retirar si sigo teniendo experiencias magníficas?
.
Hace unos días estaba con un cliente. Era un chavo muy flaquito, de unos treinta y tantos, sonrisa grande, ojos pequeños y manos como de pianista. Estuvimos platicando un buen rato, de cualquier cantidad de cosas. Su trabajo, su vida, sus aficiones, su exnovia, el desengaño. Yo estuve sentadita junto a él todo el tiempo (creo que hay clientes con una enorme gusto por ser escuchados). Su mano acariciaba mi espalda y mis muslos mientras conversábamos (creo que habemos chicas con enorme gusto por ser acariciadas).

De pronto me dio un beso en el cuello. Comenzamos el juego erótico: acarició mis piernas, jugó con mis senos, acarició la comisura mi boca, mientras la besaba con cariño. Desabotonó mi blusa, exploró por debajo de mi falta con sus dedos largos y ágiles. Pronto bajo su pantalón se levantaba una erección apetecible y bajo mi falda nacía un manantial. Nos desnudamos…

No en todos los casos, las caricias de un cliente logran despertar las emociones de las que una entrega por puro amor al arte. A veces el hecho de que se trate de un trabajo dificulta que despierten los instintos y fluya el deseo, sin embargo, los cuerpos son cuerpos y una es mujer, de modo que en la mayoría de los casos, llega la mirada que se disfruta, el beso que se celebra, la caricia que te prende y entonces se hace posible el romance de una hora.

Me dejé caer boca abajo sobre la cama, mientras él acariciaba con afecto mis piernas y las besaba. Sentí cosquillitas que palpitaban en mi piel cuando él recorría con sus labios mis pantorrillas, las corvas de mis rodillas, la parte trasera de mis muslos. Sobaba mis nalgas, las besaba, pasaba la yema de sus dedos por el contorno de mis piernas. Deseaba intensamente ser penetrada…

Sin embargo, el infame continuó con sus caricias, haciendo crecer en cada movimiento, en cada beso un deseo que urgía por ser satisfecho. Entonces me di vuelta, le pedí que me lo hiciera, que allí estuviera para eso. Acerqué el preservativo que tenía en el buró y se lo puse con los labios. Poco a poco, como acostumbro, fui devorando cada centímetro, luego le practiqué un oral que estoy segura le encantó. Dicen algunos que una de las cosas que mejor hago es con mis labios (nunca me han aclarado a ciencia cierta si con los de arriba o los de abajo). Su sexo en mi boca acabó de consolidar una erección enorme, palpitante gustosa.

Me puse en cuatro, de a perrito. Me penetró. Su cuerpo se incrustó en el mío moviéndose lentamente, como conociendo el lugar, sintiéndose cómodo abriendo espacio. Puso sus rodillas sobre la cama y acariciando mis nalgas comenzó a moverse con más fuerza, sin prisa y con un ritmo suave, pero consistente. Muy rico. Lo sentía entrar y salir y oía en su respiración cuánto lo estaba disfrutando. Estuvimos así unos minutos hasta que sentí un calambre que me recorrió la espina dorsal hasta clavarse en mis nalgas y provocar un fantástico orgasmo. Apreté las piernas y grité. Él, en vez de salirse continuó en lo suyo, el placer era tanto que dolía, no podía soportarlo y me dejé caer boca abajo sobre el colchón.

Él hizo lo mismo sobre mí y siguió dando sin interrumpir el ritmo, me vine de nuevo.

Me volteé sobre mi espalda y volví a recibirlo. Él besaba mis senos, mis hombros, mi cuello. Me penetraba y sentía como me clavaba en la cama, justo cuando al fin se vino me dio un beso, luego se tumbó a mi lado rendido, con una sonrisa enorme en los labios.

AMIGOS & AMIGAS

ESTOY POR SALIR DE CIRCULACIÓN UNA TEMPORADITA. SEGUIRÉ ESCRIBIENDO ACÁ Y TODO AQUELLO, PERO IGUAL DEJARÉ DE TRABAJAR. SI TIENES LA INTENSIÓN DE ESTAR CONMIGO ¡ANIMATE! LLÁMAME. SI NO TE CONTESTO EL TELÉFONO ENVÍAME UN MENSAJE ESCRITO CON TU NÚMERO DE TELÉFONO, ASÍ CUANDO ME DESOCUPE YO ME COMUNICO CONTIGO Y NOS PONEMOS DE ACUERDO...

MUCHOS BESOS.

044 55 2530 8638

El final pendiente...

Llego a mi casa. El identificador de llamadas parpadea. Es su número. ¿Para qué se hace tonto? -Pienso- sabe bien que salgo muy temprano ¿qué gana llamando me a casa en vez de al celular? Levanto el auricular y una grabación me informa que tengo un mensaje de voz. Llamo.

-Hola bonita- la voz del guapo -oye, no voy a poder ir a dormir hoy contigo, salgo para Puebla, te veo mañana en la noche, te amo, besos, clic-

La llamada es de anoche, de antes incluso que llegara a chambear con el cliente aquel ¡O sea! El cabrón ni vino y yo comiéndome las uñas ¡Hombres!

Suena mi celular, veo la pantalla, es él.

044 55 2530 8638

NUEVO TELÉFONO

044 55 2530 8638

¡ANGIE!

Mi amiga ANGIE entró a un concurso, está calentando motores para uno más choncho en el que igual hay que ayudarle. Éste lo gana si votan por ella, y como no queremos que después tenga que nombrarse escritora legítima y ponerse su premio en el Zócalo, les pido que voten por ella, no les quita más de un minuto ¿va?

Anden votenle...

VOTA AQUI:http://barilla.com.mx/momento_barilla/ver_momento_barilla.php?momento=60

NUEVO TELÉFONO

PARA VARIAR, EXTRAVIÉ MI TELÉFONO... EN UNOS MINUTOS LES DOY EL NUEVO...

Ñezque, ñezque...

Voy de regreso a mi casa. El cliente que acabo de atender me dejó un muy buen sabor de boca (no literalmente, no hay que tener la mente tan cochambrosa). Cuando terminamos nuestra tarea en el colchón nos dimos un baño. Vengo contenta, en el radio suena una rola de la Trevi que voy cantando como exjefa de gobierno (desaforadamente) o sea a grito pelón: “me solté el cabello, me vestí de reina, me puse tacones, me pinté y era bella…” Es gracioso, sólo hasta que acaba de sonar la rola, me doy cuenta de que llevo más de dos horas en que me vale madre el berrinche del guapo.

Llego a mi casa.

¡Ya! El final de esta narración llega mañana... pero en el periódico ¡ñezque, ñezque!

Me abre

Me abre un chavo de unos treinta y cinco años, alto, moreno, algo gordito. Sonreímos. Está viendo la televisión, pero la apaga una vez que entro en la habitación. Charlamos un rato, él saca una cajetilla de cigarros y me ofrece uno, no me gustan los cigarros regulares, los prefiero mentolados, así que mejor saco uno de los míos. Él lo enciende cortésmente y luego se pone uno de los suyos en los labios. Le damos bocanadas a nuestros respectivos cigarros y expiramos al mismo tiempo una nube blanca. Cuando el humo se disipa, la mano del muchacho hurga ya en mi rodilla.

Me toma del brazo y me conduce a la cama, sus dedos trepan ansiosos por debajo de mi ropa, como buscando consuelo. Me besa, me abraza, me estruja, me desnuda. Nos metemos bajo las cobijas y, con los ojos cerrados y las luces tenues de la habitación me hace el amor despacito, casi con ternura.