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El arte de seducir. Lección uno.


El lenguale corporal

Desde luego que en estos tiempos, habrá que seducir con tapabocas y considerar que el contacto físico debe reducirse al menor posible, fuera de eso, las reglas del juego siguen siendo las mismas.

La primera vez que hablábamos sobre este rollo de la seducción como un arte, es decir, como algo que más allá del don, puede aprenderse, comentamos sobre la anécdota del niño que le dice a su papá que de grande quiere ser pendejo. Resulta que el chavito siempre escuchaba a su papá quejarse diciendo: “Mira qué carrazo trae ese pendejo” “¿Viste el viejorrón que se carga ese pendejo?” “¡Ya ascendieron a ese pendejo!”. Al final del día, el niño quería ser pendejo para tener coche, vieja y trabajo.

Siempre que aparece frente a nosotros alguien que anda con una pareja que parece demasiado para él o ella nos preguntamos cómo le hizo para conseguirla. Fue fácil: Es bueno o buena en las artes de la seducción. No quiero decir con esto que con buena técnica la chupitos vaya a conquistar a William Levy, pero a veces hay casos que impresionan.

Un primer paso: El lenguaje corporal.

¿Qué es el lenguaje corporal?

Nuestros cuerpos hablan y dicen muchísimo más que nuestros labios: La forma en que nos paramos, la manera en la que caminamos, cómo nos movemos, cómo nos expresamos, que ademanes usamos, cada movimiento de nuestros cuerpos revela códigos que, consciente o inconscientemente nos hacen más o menos atractivas o atractivos frente a las personas del sexo opuesto o frente a cualquiera con quien queramos quedar bien (clientes, suegros, cuñados, conquistas, jefes).

A mí siempre me ha funcionado mucho conocerme. Para saber que soy bonita, lo primero que tuve que hacer fue convencer a la Fernanda del espejo. Ver mi cara y conocerla, ver mi cuerpo, entender la forma en que lo muevo y cómo lo controlo. Distinguir los movimientos que destacan mi belleza o las cosas que me hacen ver atractiva. Identificándolos es más fácil usarlos. Siempre he pensado que para conquistar, es indispensable saber de qué estamos hechas.

Identificando lo que no nos gusta de nosotros podemos mejorarlo. Por ello, es importante en la vida cotidiana ir viendo qué cosas en nuestro lenguaje corporal están dando señales equivocadas que saboteen tus ganas de ligar.

He aquí mi primera colección de mandamientos sobre el lenguaje corporal:

I. A menos que seas Cuauhtémoc Blanco: no te jorobes
II. En el piso no vas a encontrar novia: la mirada al frente
III. Es de mala educación el billar de bolsillo: saca las manos de las bolsas
IV. Prohibido escarbar: de ninguna manera te lleves un dedo a la nariz (carga kleenex si tienes gripe y no es de puerco), no acaricies tu cabello, no trates de sacarte una piochita jalándote la barba, no estés apretando tus manos ni, mucho menos, comiéndote las uñas (hay dietas más balanceadas).
V. Pon atención: Siempre mira a los ojos.
VI. Ábrete: cruzar las manos o las piernas da pésima imagen.
VII. Asalta: acércate a la persona con la que hablas, sin invadir, pero como si le fueras a contar un secreto, luego aléjate. Un roce, un contacto, una mirada, si son certeras, son la clave de un ligue.
VIII. Habla con seguridad y voz fuerte, toca temas que domines, y siempre maneja ademanes francos y que inviten (sin manotear). Si te ríes que sea una risa abierta y sonora.
IX. Hay que parecer bravo: Siempre la espalda hacia atrás y enseñando pechuga.
X. Despacio que llevo prisa: Los movimientos inteligentes, deben estar calculados, sin parecer torpe, muévete con calma de modo que des una imagen de que dominas lo que haces.

No es gran cosa, pero aplicando estos diez consejos, de verdad que los resultados son asombrosos y, neta, ninguno depende de la belleza física para ser un consejo exitoso.

En fin, espero que sirva, seguimos luego con el taller.

El arte de seducir


Con este texto y dando continuidad al rollito de la semana pasada (Cómo llevar a una chica a la cama), da inicio en el Blog, el taller “El arte de seducir”.

Ya lo decíamos la semana pasada: Seducir es un arte. Como todo arte, requiere de habilidad, disposición y virtud. La habilidad se adquiere, la disposición se tiene y la virtud, es algo con lo que se nace. Ciertamente hay que tener ciertos dones que bien pueden ser exteriores (quien nace guapo o guapa), interiores (simpatía, labia, persuasión) o externos (quien tiene mucho varo o es famoso), sin embargo, todo puede trabajarse. Requiere de muchos huevos (u ovarios, según el caso) y un poco de dedicación pasar de no ligar ni una idea, a tener que ligar, pero las trompas de Falopio de tantas chavas que querrán contigo.

Yo soy Fernanda. No he estudiado absolutamente nada que tenga que ver con el arte de la seducción, no tengo una formación académica sobre relaciones de pareja, ni un papelito enmarcado que me acredite como consejera sentimental ni mucho menos sexual. No sé nada de filosofía, de química ni de psicología. Nada me certifica entonces para opinar sobre el tema, sin embargo, me he enamorado, me he dado trancazos unas veces y otras he sido correspondida. Tengo pegue porque nací, digamos, bonita y soy buena relacionándome con la gente, eso me ha permitido ir formando mis teorías personales en esto de la seducción (como la de los dones ja, ja ,ja), creo que es hora de poner en práctica todas esas teorías.

Así que aunque nada me autorice como consejera, bien puedo en este espacio compartir algunos de los conocimientos y experiencias adquiridas en mi vida, en primera, como mujer a la que le gusta que la seduzcan; en segunda, como persona enamorada o con ganas de seducir y; en tercera, como prostituta, para que dichas experiencias sean usadas en beneficio de sus propias prácticas.

La idea es aprovechar el espacio y mi poca o mucha experiencia en las artes del romance para que, quien quiera convertirse en todo un Casanova o toda una seductora, tengan tips de utilidad propuestos o descubiertos entre todos. No será una búsqueda ociosa del hilo negro, sino una guía lo más seria posible para convertir a quien lo lea en una persona atractiva y deseada, capaz de llevar a la cama o a su vida a una chica o a un chico, sin más requisitos que proponérselo.

De vez en cuando aparecerán en el blog temas con la etiqueta “El arte de seducir”. La idea es tratar estos temas allí. Se aceptan sugerencias.

Cómo llevar a una chica a la cama

Seducir es un arte. Requiere de técnica y tanates. Inauguremos en este blog una sección con consejos prácticos para el arte de la seducción. ¿Cómo hacer para ganarte un rato con la chava o el güey que se te antoja? ¿Cómo consegir novio o novia? A ver qué sale... Para comenzar, dejo algo que publiqué en el periódico la semana pasada.
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PUBLICADO EN METRO EL 7 DE ABRIL DE 2009:
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Me encantan estas fechas. Quienes no están ya de vacaciones, están a punto de estarlo. Sin duda uno de los ingredientes más fascinantes del reventón vacacional es la siempre probable promesa de romance. El deseo de tener un acostón memorable sin más trámite que atreverte ni más consecuencia que un buen recuerdo.

Una de las cosas que más me gustan de vivir en estos tiempos es que hoy las mujeres no sólo podemos tomar la iniciativa cuando un chavo nos gusta, sino que además, coger por la única razón de que se siente rico, ha dejado de hacernos sentir culpables. Vivimos una época de mujeres “hombreriegas”. El que otrora fuera lema masculino de “hoyo, aunque sea de pollo”, lo hemos convertido nosotras en “cuando viene la calentura, basta con que se ponga dura”.

Esta realidad ha cambiado el arte de la seducción. Aunque por un lado nuestra abierta sexualidad supone que sería más fácil para los caballeros encamar alguna chava en una noche de suerte, por otro, el que más chavas estemos dispuestas a pasar una noche loca y sin compromiso, también nos da el chance de seleccionar y actuar. Ya no siempre esperamos a que nos seduzcan, cuando decidimos a quien nos queremos tirar, vamos sobre de él. De modo que siempre terminan siendo los mismos cabrones de uno ochenta, nalgas firmes y lavadero en donde a la mayoría le cuelga la barriga, quienes acaban entre las sábanas de las chavas disponibles.

Por eso, si un güey que no tiene esas características quiere ponerle con una damita disponible y huatequera, debe ponerse más buzo y creativo. Pongo como ejemplo una anécdota de Elsita, una muy guapa y connotada bloggera cancunense (con residencia en Gringolandia), mejor conocida como la madre de todos los vicios, que escribe un divertido blog sobre sus peripecias y que recientemente contó que:

“Una vez conocí en un antro a un muchacho que, sin ser un símbolo sexual, tenía lo suficiente para no salir corriendo cuando, de pronto, me atrapó el brazo y me dijo:

-¿A dónde vas? Te andaba buscando.

Sonreí y traté de reconocerlo. Durante los primeros diez segundos desde que me detuvo, pensé, por la confianza con que hablaba, que podía tratarse de alguien que me conocía. Un poco confundida, le seguí el juego. Supe que no era nadie conocido después de escuchar (aun con el escándalo del antro) que tenía acento argentino y que todo el choro no era sino su táctica para llamar mi atención. Lo logró, pues me quede ahí, esperando a ver que otras mentiritas dulces me decía el boludo.

Después de unos minutos, supe que no era de Argentina, sino de Uruguay y que le encantaba mi arete de la nariz.

-Gracias- le dije sonriendo
-Sho tengo uno de esos aretitos en la lengua ¿sabes?
-¡A ver!-le ordené
-No. Mejor bésame, y así lo sentís- me respondió acercándose a mis labios. Lo dudé un segundo, pero ganaron las hormonas, y lo deje darme un beso mucho, mucho, pero muuucho mas largo de lo que pensé que iba a ser. Eso sí: muy rico el beso, pero no sentí nada en su lengua.
-No tienes ningún arete- le grité fingiendo seriedad.
-¡Eh! ¿arete? ¡Ah, si! Eso… No, no tengo ningún arete en la lengua, pero quería besarte- Entonces sonrió y me dio otro beso”.

El secreto está en ser aventado y atreverte, con seguridad y líneas creativas, a hacernos reír. Cuando la frontera de la risa está librada, aunque no seas el cabrón de nuestros sueños, todo se vuelve posible. Desde allí es cosa de mantener el rumbo que, muy probablemente, te llevará a hacernos las delicias de la noche.

Recuerdo la vez que un chavo, en una fiesta, se me acercó y me dijo:

-Tú vas a ser mi novia
-¿De veras?- le contesté -¿Qué te hace pensar que vas a correr con tanta suerte?
-Pues que soy a toda madre y cojo riquísimo, pero como eso sólo lo vas a comprobar cuando seas mi novia, sé que no te vas a quedar con las ganas.

Me hizo reír. Desde luego, no me hice su novia, pero seguimos conversando y no me quedé con las ganas de comprobar que no estaba presumiendo en falso, ciertamente cogía muy rico.

En pocas palabras, el humor que nos gusta a las mujeres, es aquel que nos demuestra que no te tomas las cosas con demasiada seriedad, y que tienes la seguridad y la confianza suficiente en ti mismo para atreverte a proponer, con creatividad y sin ofender, que quieres acostarte con nosotras. Cuando un hombre encuentra la manera de proponerlo y obtener como respuesta una sonrisa en vez de una cachetada, va por buen camino rumbo a la cama.

Como diría mi querida madre de todos los vicios: en asuntos de seducción, es la originalidad y la firmeza lo que distingue a los niños de los hombres.