.

¿O mejor acá las tortas?
¿O mejor acá las tortas?
a las 19:34 31 porras y 2 mentadas
a las 16:33 11 porras y 2 mentadas
a las 0:12 43 porras y 2 mentadas
Nunca llevé un diario. No al menos a la edad en la que una se sienta en un rincón o se acuesta de panza y encerrada bajo llave a escribir en un cuaderno con broche y páginas, entre ingenuas y empalagosas, las historias de lo que va pasándote día con día.
De haberlo hecho digamos, hace unos diez años (es decir, cuando andaba por los quince), probablemente habría escrito sobre lo mucho que me latía el coto y lo poco que me gustaba la escuela. Seguramente habría puesto algunas líneas sobre lo hija de la tiznada que me era la maestra Rosalba, lo a toda madre que me caía la miss Violetta y lo sabrosote que se veía Erick, el maestro de educación física, en su playera de los Yankees.
Habría escrito sobre aquellos que por unas semanas, unas horas o un beso fueron mis novios, también habría dedicado varias páginas a Aurora, la Negra, Rebeca, Patricia y aquellas que en esos tiempos cubrían el espacio de amigas (En ese entonces, con Aurora nomás compartía confidencias. Fue muchos años después cuando comenzamos a intercambiar también galanes y fluidos). Sin duda le habría consagrado varias páginas al logro que para mí significó evitarme el oso de tener una ñoña fiesta de quince años y catafixiarla por ese viaje inolvidable a Nueva York.
No puedo asegurar que me habría atrevido a confiarle a unas hojas de papel, la neta sobre mi romance tempranero (cuando tenía catorce) con un treintón muy guapo y bueno para coger, que tenía la gracia de estar casado. De lo que estoy segura es de que algo habría puesto sobre mi pintoresca familia: un papá, una mamá, un hermano, una hermana, una abuelita de cuento de hadas, dos perros, tres canarios, un periquito australiano, una tortuga y un mono.
Como entonces todo parecía miel sobre hojuelas y creía que nada ni nadie podía hacerme daño, seguramente también habría escrito sobre las cosas que en ese momento quería para lo que entonces pensaba, sería mi futuro. Habría escrito que, para el 2009, tendría un empleo razonablemente decente y extraordinariamente bien pagado, que habría viajado por algunas partes del mundo (entre más exóticas, mejor), que me habría enamorado y desenamorado unas dos o tres veces antes de encontrar al galán con quien compartiría argollas. Que manejaría una camioneta, tendría una casa bien bonita y que todos los viernes me reuniría con las amigas de siempre a tomar café, fumar como condenadas y ponernos al día sobre el amor de nuestros maridos y las travesuras de nuestros chilpayates.
Hay, desde luego, cosas que aquella chiquilla de quince primaveras no habría escrito en el diario que no llevó. Para ella, la muerte nomás era eso que le había pasado a “Fumanchú”, el pastor alemán al que se torció la panza; la bancarrota era esa silla larga en el jardín de la casa de Cuernavaca que tenía la pata floja; puta, era una señora que pecaba y el sexo era un secreto, tan prohibido como emocionante, con el que podía dominar la voluntad de un hombre. Era una niña precoz, que había renunciado a su virginidad sin perder del todo la inocencia y con más dudas que
respuestas.
Eso sí, como no llevaba un diario, tampoco tuve que escribir de cuando al corazón de papá le pasó lo que al estómago de “Fumanchú”, de cuando descubrí que la bancarrota no era un mueble de jardín, de cuando me rompieron el corazón, de cuando aprendí que el sexo es también una mercancía ni de cuando me hice a la idea de que putear es un trabajo.
Si el día de hoy, esa niña que no escribió un diario, viera a la mujer que escribe en éste, seguramente le preguntaría qué ha hecho de sus ilusiones. Buscaría la casa, la camioneta, al marido, los chilpayates y, cuando no los encontrara, regresaría a pedir cuentas. Se enteraría de que tengo una chamba bien pagada, pero no del todo decente. Sabría que he viajado poco y me enamorado mucho. Que manejo un carro, rento un departamento, no frecuento a aquellas amigas y no ha llegado el gentil hombre en caballo blanco y armadura de plata a ofrecerme sortija y corazón. Que soy una mujer alegre con una vida complicada; que ser puta no es fácil, pero tampoco tan gacho como dicen. Si viniera, la tomaría de las manos y le diría quedito (como a ella le gustaba que le contaran los chismes) que hoy me encontré con un amigo del pasado. Corrijo: con un novio del pasado. Seguramente me obligaría a contarle hasta el último
detalle.Lo bueno es que, aunque no llevé un diario, hoy escribo para uno, el mejor de todos, donde puedo contar con más corazón que inteligencia, esa y todas las historias que ella nunca escribió. Aquí en Metro: Mi querido diario.
a las 16:54 36 porras y 2 mentadas
a las 10:11 8 porras y 2 mentadas
a las 0:23 33 porras y 2 mentadas
a las 10:48 22 porras y 2 mentadas
.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
a las 18:46 18 porras y 2 mentadas
a las 9:41 38 porras y 2 mentadas
a) Para ellos: Los secretos de lo que a mi juicio sería una buena manera de hacer que una chava alcance un buen orgasmo
b) Para ellas: Los consejos de lo que, según mi experiencia (laboral y amateur) es lo más rico que puedes hacerle a un hombre para que tenga una venida descomunalmente sabrosota, dónde tocar, dónde lamer, cómo.
c) Las confesiones inconfesables del nuevo romance en el que me ando enredando.
d) La crónica sobre mi incipiente regreso a las actividades financieras (volviendo a talonear).
e) Un amargo lamento por el poquísimo éxito que ha tenido el ofrecimiento de cositas en “La tiendita de Fernanda”.
f) La revelación de los secretos de familia, pues resulta que estoy enterándome que alguien más de mi noble estirpe acaba de entrar también al negocio del escort service y, con absoluto descaro familiar, no sólo le puso también a su nombre el apellido “Siempre”, sino me ha pedido apoyo publicitario, que con enorme gusto daré.
g) La triste combinación de resultados de la última jornada que dejaron fuera al América, mandaron a sepelio al Necaxa y demás desgracias.
h) Adelantarme al viernes y ver qué películas hay en cartelera.
a las 12:11 23 porras y 2 mentadas
a las 23:18 38 porras y 2 mentadas
a las 10:05 20 porras y 2 mentadas
a las 0:08 15 porras y 2 mentadas
a las 16:33 13 porras y 2 mentadas
a las 14:39 3 porras y 2 mentadas
a las 2:32 10 porras y 2 mentadas
Etiquetas: Cine
687474703A2F2F7777772E6573746164697374696361736772617469732E636F6D2F65737461646973746963617320677261746973![]() |
Estadisticas gratis |
Copyright © 2007 - Crónicas desde mi Cama - Usando Blogger
Illacrimo - Diseño de Design Disease
- A blogger por Blog and Web