Hoy en Metro

Hace tiempo hice el amor con un señor que acababa de ganar una muy buena lana en uno de esos establecimientos donde hay maquinitas y otros juegos para hacer apuestas. Creo que les dicen Yaks. El tipo estaba emocionadísimo y decidió contratarme pa’ celebrar su buena suerte. Era tal su euforia que estoy segura de que no estaba disfrutando tanto el tenerme desnuda y en su cama, como el hecho de que todo eso lo estaba pagando con el dinero que le escupió su fortuna en la pantalla de una maquinita dadivosa.
Yo nunca había ido a un lugar de esos, pues no soy muy afecta a las apuestas. Siento que es una manera de tirar el dinero. Si como dice el dicho: ¡La casa siempre gana! entonces ¿Por qué volverme cliente de una empresa donde el cliente siempre pierde? Neta que no lo entendía hasta ayer, que por primera vez fui a uno de esos lugares. Entonces, como buena observadora, no sólo entendí qué inspira a los apostadores a dejar todo lo que tienen en esas maquinitas de persistencia y azar, sino creo que como revelación entendí uno de los secretos de este otro juego difícil que llamamos amor. Ay les va mi teoría:
Un apostador nace casualmente. Un día llega se sienta frente una maquina y sale con tres o cinco mil pesos. Quienes tienen más suerte se llevan cientos de miles. Muchos, lo tomarán como un golpe de suerte, se gastarán su dinero y no volverán más que ocasionalmente al mundo de las apuestas, pero habrá uno que se siente realizado por su pequeña o gran ganancia y no aguanta el impulso de volver. Tiene fe en que la suerte está con él o ella y confía en que en su nueva visita volverá a salir forrado de billetes, muchos más seguramente, que en su primera vez.
En la mayoría de los casos, la segunda visita es un desastre. No sólo sale sin haber ganado, sino conciente de que apostó mucho más de lo que había pensado originalmente. Pensaba invertir unos doscientos pesos y retirarse si los perdía, pero cuando se acabaron, él gastó, más y más, siempre con la esperanza de recuperarse. Se va de allí cuando de veras no tiene un peso más pa’ echarle al juguetito. Si no se detiene en ese momento, está perdido. Lo más probable es que acabe arruinado.
Tendrá días de suerte, claro, y entonces contratará a una güerita para hacerle el amor frente a un espejo y se sentirá el rey del mundo, pero lo más probable es que lo que gane no le sirva ni para compensar todo lo que ha invertido tratando de recuperarse y el juego vuelve a comenzar hasta el infinito.
Hay amores con los que pasa algo muy parecido. Conocemos a alguien con quien nos sentimos muy bien. Nos gusta como se ve, nos interesa lo que dice, su olor nos entusiasma, nos divertimos con él, nos hace sentir seguras. De pronto algo pasa. Ya no sólo estamos a gusto, sino que comenzamos a sentir cosquillitas en la barriga. Vienen las citas, las caricias, los besos, la pasión… Te abandonas a las deliciosas sensaciones que estás viviendo y decides que quieres amar. Eso, que un día comenzó con una llamada inesperada que dijo “Soy fulano, cómo ‘tás” y qué te llevó superar las dudas, a dar un primer beso, a un primer acostón, se convierte en tu ilusión y en tu motivo. Cuándo un día te despiertas pensando en él y te dices ¡Ay güey! ¡Lo amo! Cuidado: Haz cazado tu apuesta.
Hay entonces dos posibilidades. Una, que él también te ame y, como en cuento de hadas, sean felices para siempre. Sí es así ¡CHIDO!. En el mundo de las apuestas eso sería como sacarse el Melate con todo y revancha. Lo más probable es que el sujeto de tu amor ande en otra sintonía y, aunque la pase chido contigo, no haya todavía comenzado a pensar en el nombre que le pondrá a los hijos que tendrán juntos ni a decidir el color de las cortinas de su baño. En ese caso, él se convierte en tu maquinita tragamonedas y tú te vuelves la compulsiva apostadora. Tus acciones, tus sentimientos, tus detalles y tus palabras son tu apuesta.
Te dejarán plantada, vas a esperar la llamada que nunca llega, a darte cuenta que él siempre tiene algo más importante qué hacer, el fútbol, los cuates, los chupes, la ¿chamba?. Te darás cuenta de que tú piensas en él todo el tiempo y el no se toma dos minutos para ti. Claro, habrá días de suerte, sobre todo con los hombres, porque esos cuando quieren coger son capaces de bajarte el cielo, la luna y las estrellas. En un arranque de irresponsabilidad y quién sabe pa’ qué, son capaces de prometerlo todo hasta de jurarte amor eterno. Entonces sientes que todo vale la pena y sigues apostando. Ya para ese momento puedes perdonarlo todo. No importa que te ponga el cuerno o que siempre te quede mal. No importa que estés conciente de todos sus defectos, has apostado tanto que no puedes retirarte. Sabes que de quedarte solamente seguirás perdiendo, pero sencillamente no puedes levantarte. Quieres recuperarte, ganar, sentir que te ama, aunque sabes que si así fuera, no necesitarías luchar por él, si te amara, él lucharía por ti. Porque lo más curioso en estos rollos de las apuestas del corazón, es que en esto no hay buenos ni malos, a todos nos toca alguna vez hacerla de víctima y otras de victimarios.
En pocas palabras, yo ya me estaba volviendo la maquinita tragamonedas de mi querido guapo y como la neta no me gusta hacer sufrir a nadie, esa historia terminó. Así que vuelvo al ruedo, solterita y disponible. Abran sus apuestas, que la casa pierde…
Besos
Fernanda

9 porras y 2 mentadas:

KAOS dijo...

Fer,

Ya veo que andas full de regreso!!... igual yo despues de unas vacaciones merecidas... andamos al 100% con muchas ganas.

Lei tu columna de hoy y me sorprendio la noticia de saberte nuevamente solterita, bueno al menos el Guapo dejará de meterle lana a la maquinita y creo que al sanar encontrará como todos lo hacemos, un nuevo hobbie...

Un abrazo Fer,

Porfirio dijo...

a mí sorprende que quizás por primera vez publiques íntegra la columna de *Metro*. ¿Así será de ahora en adelante? Digo, no ,ás para saber, porque la verdad yo seguiré adquiriendo el ejemplar de los martes y los jueves, pero cuando no pueda...

Yarko dijo...

Chin... ps, estéee... pues yo acabo de alejarme de mi maquinita tragamonedas; ergo, estoy del otro lado, soy yo uno de los hombres más tristes del mundo. Ni pex, la verdad es que sólo hay para adelante ... ke corto el amor y ke largo el olvido decía el panzón.
Por cierto, ¿es una moda o uno de los grandes (pocos) pasatiempos para las escorts son esas casas de apuestas? conozca algunas que las frecuentan con ansias, con esperanza.
3175.36 besos para ti Fernanda preciosa.
YARKO

Fly dijo...

Caray, pues a mi también me sorprendió que se publicara el artículo completo, justo cuand ora vez compré el diario... Lástima que no lo hicieras la semana asada que no lo pude comprar.

FER:
A mi me daba la impresión de que tu tambies estabas envuelta en la relación, ¿qué fue lo que pasó? Tal vez jamás lo sabremos, pero espero que estes a gusto con tu elección. Pobre del Guapo, perdió mucho y casi justo después de probar el Threesome tan sabroso que hicieron.

Yarko:
Pues di en que casa de apuestas y en que horarios van esas amigas que conoces, digo, un atractivo más para ir a un lugar de esos.

Hannibal dijo...

Fer

Siento mucho que el amor te haya tratado mal. Espero que haya valido la pena... como decimos en mi patria : Lo bailado no me lo quita nadie.

Si algun dia puedes comentar sobre como puedes marcar la diferencia en la cama entre tu enamorado y tu cliente, me pareceria interesantisisimo. Igualmente me in teresaria saber si han habido clientes que te provocaron que te enamoraras.

Por lo demas, bienvenida de vuelta.

Hermes dijo...

Yo voy ganando esta vez...

Cuatroletras dijo...

Pues a mi una maquinita me dejó en bancarrota NI con una mano adelante y otra atrás por que tuve que levantarlas para que buscara lo que quedaba.

Después yo fui la maquinita tragamonedas de varios y no me gusto.

Hace poco encontré una que me dio a ganar los primeros meses, después ¡se averió!, digamos que ya no funciono, y ahora estoy solterita otra vez, pero ahora quiero estar sola por un buen tiempo, las relaciones amorosas a veces te dejan exhausta.

Qué cosas se te ocurren!!!

Abrazos

FARAON dijo...

yo me apunto yo me apunto¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Konstantino dijo...

Hola Fer soy un lector virgen, no conocia tu periódico, me encantó como redactas. Hoy fue mi primer dia que visito a tu blog, y con gusto te dejo mi primer comentario.

En especial este post me sorprendió tu inteligencia de como haces la analogia de las apuestas desenfrenadas con el amor, y nunca saben cuando parar y aunque pierden siguen apostando.

Este vacio con que lo llenas?, con amor, con sexo, con euforia de los juegos, espiritú?, esto depende de cada ser humano.


Attentamente
Tu apreciado nuevo lector =)
CK