A petición de Jimena González

¿Cómo poner un condón con la boca?

Consejos para un buen Guágüis Segunta parte, publicado en el Periódico Metro el jueves 29 de mayo de 2008

Va que va:

"Hoy, hace exactamente un año, lo primerito que hice al despertar fue correr a la tienda de la esquina a ver si ya había llegado el Metro. Tenían cinco ejemplares y los compré todos. Luego, luego me fui a la página 43. Ahí estaba yo (Diría que “como Dios me trajo al mundo”, pero me cae que Él no me trajo tan llena de bolas, esas me las puso el cirujano). Sentí muy padre ver por primera vez en el periódico algo que había escrito yo. ¡Ah! Cuántas cosas pueden pasar en un año ¿Verdad?

En aquella primera columna, conté la historia de cómo fue que de escribir burradas cachondonas en Internet sobre mis andanzas como prostituta, pasé a colaborar en esta maravillosa publicación. Al final decía que aunque estaba muy nerviosa, me aventaría al ruedo igual que la primera vez que estuve frente a un hombre encuerado que había pagado por tenerme. Nomás dejé abierta la pregunta sobre que a todo esto de la escritura ¿Cómo diablos se le ponía el condón?

Un año después, a propósito de que estamos en el rollo este de los “consejos prácticos para ponerle condimento al petate” y ya que el martes nos quedamos a la mitad de las recomendaciones sobre sexo oral, me vuelvo a hacer la pregunta y, al parecer, me encuentro con que la respuesta es simple. La mejor manera de poner un condón -sea cual sea la circunstancia- es con la boca.

Una de las cosas que hacen que a la gente no le guste usar condón es que se corta gacho la inspiración a la hora de ponerlo. Muchas veces en lo que se hace el trámite de sacarlo del empaque y ponerle fundita a lo que le cuelga al caballero, se ha perdido el entusiasmo, a veces incluso, al pobre se le desmaya aquellito y ya no se lo pones firme ni con el himno nacional. Lo malo es que nos tocó vivir en una época en que hacerlo sin protección equivale a jugar a la ruleta rusa. Así que hay que encontrarle el modo para que poner el hulito no sea algo que interrumpa el cachondeo, sino parte del mismo. La mejor forma que yo he encontrado para eso es ponerlo con la boquita.

Puede sonar complicado, pero la neta es que es de lo más sencillo. El martes decía que el sexo oral es una forma de hacer el amor con los labios, de modo que no se entendiera que un guágüis se limita a llevarte algo a los labios y succionar como si fuera una malteada del macrroñas, sino de seducir a besos.

Cuando andes allá abajo y estés concentrada en aquello de los besitos en la entrepierna, las caricias y los arrumacos y veas que aquello está más firme un soldado inglés, abre el condón procurando no dejar de consentir a tu pareja. Sácalo y ponlo en la puntita, de modo que el “gorrito” quede apuntando hacia afuera. Entonces toma con tus dedos índice y pulgar desde la base del condón y métetelo en la boca, luego empuja con los labios y listo, le has puesto el condominio. Te aseguro que le encantará.

Eso sí chavos, por más recomendaciones que dé a las chicas sobre cómo hacer que ustedes disfruten de un buen guágüis, ustedes tienen que considerar una cosa muy importante. Si existiera algo así como un manual de buenos modales para el sexo oral, creo que lo primerito que debería tener es obligar a los hombres a lavarse la entrepierna bien y más seguido. Hacerle el amor a un hombre que tiene limpio debajo de los chones es una maravilla, pero hay canijos que parece que les da miedo pasarse el estropajo por ahí y les apesta a procesión de condenados y todavía así quieren que una se lleve semejante taco al buche.

Palabra que hay pocas cosas tan desagradables como unos genitales que le provoquen corto circuito a tu nariz cuando te les acercas y realmente hacen poco menos que imposible darles un buen sexo oral. Lo peor es que esto de los penes apestosos es un problema que no respeta raza, credo, edad, educación o condición social, lo mismo puedes encontrar a un chavito de la Condesa que a un ñor de la Guerrero a quien aquello le huela a sepelio. Así que amigos, a menos que no les importe jamás averiguar qué se siente que les hagan un buen guáguis, cuando alguien les diga “te lo lavas” háganle caso.

De verdad que para nosotras acercarnos a su cuerpo, besarlo y hacerlo nuestro será mucho, pero mucho más rico, si aquello que hemos de meter a nuestra boca huele a jaboncito y no a queso de cabra.

En fin, no quiero aburrir con más rollo mareador dando consejos que nadie pidió, no vaya a ser que me digan que ya parezco la tía Remedios. Mejor si a alguien le interesan más recomendaciones pa’ aflojarle los resortes al colchón, prometo ponerlas en mi página de internet. Por lo pronto, no quiero dejar de agradecer a quienes me han acompañado a lo largo de este primer año de chocoaventuras. Ha sido a toda madre.

Gracias por todo
Fernanda, siempre"

2 porras y 2 mentadas:

pepe le poh dijo...

Hubiera sido sensacional chatear contigo pero nunca he podido entrar. Me manda error o que es impsible conectar...

ni modo, mejor me voy a ver las caricaturas....

David Nateras dijo...

creo que la actriz porno Nina hartley tiene un dvd donde enseña eso, creo.

saludos
hl