Mi primera vez (Parte II)

Para todo lo que hacemos en la vida hay una primera vez. La primera vez que fumé un cigarro, tosí como si mis pulmones quisieran mentarme la madre. La primera vez que me subí a un avión era una niña y me emocioné mucho. La primera vez que me enamoré, me rompieron el corazón (...¿o se lo rompí yo a él?) La primera vez que hice el amor me dolió como si fuera a romperme. La primera vez que me acosté con un hombre a cambio de dinero, me arreglé muy linda, fui con nervios, toqué a su puerta, nos desnudamos, me hizo suya, me vestí, tomé un taxi y regresé a mi casa... Al llegar, traté de que nadie me viera, temía que notaran algo. Corrí a mi habitación. Me quedé allí un rato mirando en el espejo. Casi con culpa, pensaba en lo que había hecho mientras retiraba el maquillaje y veía mi cara revelarse en el reflejo. Era exactamente la misma de antes de haber entregado el cuerpo, pero con dinero en la bolsa. Me toqué toda, me revisé. Sentí y observé cada parte de mi cuerpo, como buscando una manchita, un marca, una señal, algo... pero me encontré tan igual que me puse un pijama y baje a la cocina a cenar con mi mamá.
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La primera vez de cualquier cosa cobra una importancia tan enigmática, no se si será por nostalgia o por ese afán loco de marcar inicios. La segunda vez a nadie le importa, aunque generalmente, sea mucho mejor que la primera. A pesar de que una se va puliendo, ganando experiencia, maestría. Ya no importa, lo que la memoria registra y celebra siempre, se llama primera vez.
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Yo no sé que tan rico le pareció a Arturo aquel beso que le di en la playa, que fue el primero, pero me encantaría saber donde está y besarlo ahora que ninguno de los dos tiene once años, que sabemos lo que hacemos y beso mucho más rico.
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Por eso, más allá de la conmemoración o la evocación solemne de las primeras veces, a mí me gusta que cada cosa que hago tenga la festividad de una vez primera, pero vivirla como si fuera la última. Porque después de todo, en el dolor, en la fe, en la esperanza, en la alegría, en el amor, en todo en la vida, lo primero es siempre historia, lo último, es con lo que te vas.
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La primera vez que escribí sobre mi vida e indecencias en un foro de Internet, se titulaba justamente “Mi primera vez” y narraba, con lujo de elocuencias y fantasías, la forma en que obsequié mi virginidad. En fin... Nunca pensé aquella primera vez que algún día recibiría por este medio y por otros, tantas muestras de cariño y buena vibra.
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No sabía, cuando comencé a decirles cosas, que este sería un camino de dos vías, tan padre. Que sin dejar de proclamarlo, pero más allá de lo sexual, podamos aquí decirnos cuitas, celebrar alegrías y expresarnos tanto afecto. Gracias de corazón a todos y cada uno de los que se acordaron de mi cumpleaños. Me la pasé de pelos, tanto, que no había podido darme una vuelta por ésta, mi otra vida. Espero sinceramente que las felicidades que me desearon se les devuelvan con réditos. Gracias a estos detalles y a este afecto, hoy les escribo, para quienes les guste igual que para quienes no, con el entusiasmo como si fuera la primera vez, pero con el corazón como si fuera la última...
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Porque vivir es inventarse a cada rato, pero vivir bien, es poder celebrar el resultado...
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Gracias amigos, ya saben que viven en mi corazón...
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Publicado originalmente el 5 de febrero de 2007 en ocasión de mi cumpleaños 23 (celebrado el 2 de febrero)

1 porras y 2 mentadas:

Iván dijo...

He leido detenida y pausadamente todos y cada uno de tus anecdoescritos, o bien podría llamarle notas de diario, bitacora, blog, o como se lo considere cada lector, he de confesar que algunas lineas me causaron risa y emoción y ni hablar de la parte morbosa, que causa exitación, sin embargo tambien recorri caminos de correcciones academicas y de estructura; pero que diablos, quien soy para decir si un nombre referido nos debe llevar a la descripción del sujeto, o si está bien puntualizada, me dedique a no criticar y disfrutar todos y cada uno de tus escritos, inclusive aquellos que me arrancaron un bostezo, pero en general me parece maravillosa la manera en la cual describes las cosas, y como logras llevarnos a estar por lo menos una millonesima parte en ese sitio.

Como llegue? no lo se, buscando una palabra en google me parece, aturdido por las labores del día, comence la lectura morbosa, imaginar que puede escribir una escort que no se tilda como tal, es maravilloso, ver como se pueden descubir cosas nuevas y seguir afirmando que hay te todo en la viña del señor (frase coloquial).

En fin, seguramente seguiré leyendo tu blog, ya que te he agregado a mis favoritos, por que eso será desde ahora, uno de mis sitios favoritos, considero que llenarte de halagos es incesario, aturdida de ellos debes de estar, producto de tu profesión, sencillamente alucinante conocer un sitio así, que además de otorgar una buena lectura, obsequia fabulosas fotografías conociendo con otro perfil al autor.

Gracias